La Secretaría de Transporte de la Nación, a través de la ANAC, decidió intervenir de manera directa sobre la operatividad de Flybondi tras una semana marcada por cancelaciones masivas que afectaron a miles de pasajeros en todo el país. La medida llega como una respuesta oficial ante la saturación de los canales de reclamos, especialmente en rutas estratégicas como la de Mendoza, donde la incertidumbre de los viajeros puso en jaque la conectividad de la provincia.
El origen de este escenario crítico radica en una serie de fallas técnicas y demoras en el mantenimiento de su flota, lo que dejó a la compañía con un margen de maniobra nulo para cubrir sus frecuencias programadas. Al operar bajo el modelo low cost, la falta de aviones de reserva provocó un efecto dominó: cada aeronave fuera de servicio derivó en múltiples cancelaciones que la empresa no pudo mitigar con eficiencia. Ante esto, el Gobierno no solo ha intimado a la firma a presentar un plan de contingencia urgente, sino que ha iniciado los procesos para aplicar sanciones económicas por el incumplimiento de los contratos de transporte.
Flybondi intenta estabilizar su situación
Mediante la promesa de incorporar nuevos refuerzos a su flota, el debate sobre los límites del modelo de bajo costo en Argentina vuelve al centro de la escena. La vulnerabilidad del sistema quedó expuesta ante usuarios que, en muchos casos, perdieron sus pasajes sin obtener soluciones inmediatas. Ahora, la mirada oficial se mantiene estricta sobre la aerolínea para asegurar que el ahorro en las tarifas no se traduzca en una degradación del derecho básico a viajar.

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción ante la falta de aviso previo en las suspensiones de servicios.
Derechos de los pasajeros
Ante este panorama de desprotección, es fundamental recordar que la normativa vigente establece responsabilidades ineludibles para la aerolínea. En casos de cancelaciones o demoras mayores a cuatro horas atribuibles a la empresa, el pasajero tiene derecho a la inclusión en el vuelo inmediato posterior, a servicios de comunicación y, de ser necesario, a alojamiento y traslados sin costo.
Sin embargo, la mayor controversia radica en la devolución del dinero: aunque las compañías suelen ofrecer el reembolso, este suele resultar insuficiente para costear un pasaje de último momento en otra línea aérea. Por ello, los organismos de defensa del consumidor insisten en que los afectados tienen derecho a exigir la compensación integral de los daños, recordándole a las operadoras que el bajo costo de un ticket no las exime de cumplir con la ley de transporte aerocomercial.
Más información sobre Flybondi:
https://lv18.com.ar/en-marcha-la-desregulacion-del-transporte-aereo/





