La Feria Franca Municipal de San Rafael continúa consolidándose como uno de los espacios más representativos de la identidad local y una herramienta clave para el consumo de cercanía. Así lo destacó Jonatan Pugno, coordinador de la feria, durante una entrevista emitida por LV18, donde remarcó la trayectoria histórica del espacio, su rol social y su importancia económica en el contexto actual.
“La Feria Franca es parte de nuestra identidad como sanrafaelinos. Es una de las más antiguas del país, sostenida en el tiempo y regulada por una ordenanza municipal. Es un espacio directo entre productores locales, emprendedores y vecinos”, explicó Pugno. Tras un período en el que dejó de funcionar, el reclamo de la comunidad impulsó su regreso, reafirmando el fuerte vínculo entre la feria y la vida cotidiana del departamento.
Más allá de la calidad de frutas, verduras, hortalizas y productos elaborados, el coordinador subrayó que la feria cumple una función social clave: “Aquí no solo se sostiene el trabajo de productores y emprendedores, sino que también se genera un espacio de encuentro, empatía y solidaridad. El vecino elige la feria porque obtiene buen precio y calidad, pero también porque apuesta al trabajo local”.

Precios, consumo y productos de estación
En un escenario económico complejo, marcado por la inflación y la volatilidad de precios en alimentos frescos, la Feria Franca aparece como una alternativa concreta. A nivel nacional, las frutas han registrado subas de dos dígitos en mercados mayoristas como el Central de Buenos Aires, mientras que las verduras muestran comportamientos dispares. Factores climáticos como heladas, sequías o lluvias irregulares también inciden en la producción y en los valores finales.
En ese contexto, Pugno señaló que, si bien la feria no es ajena a la macroeconomía, los aumentos suelen ser menores que en otros canales de comercialización. “Hemos notado que aumentó la cantidad de clientes, aunque bajó el consumo per cápita. Por eso insistimos en priorizar el producto local y de estación, que es más económico y de mejor calidad”, indicó.
Entre las opciones destacadas se encuentran productos autóctonos como choclo, zapallitos, berenjenas, cebolla, duraznos, melón y sandía, además de panificados caseros, tortas fritas, vinos locales y elaboraciones artesanales. “Con una compra planificada, muchas familias pueden llevar la verdura de toda la semana a precios muy accesibles”, afirmó.
Oferta ampliada y programas municipales
En los últimos años, la feria amplió su propuesta para cubrir una canasta más completa: quesos y productos regionales de la Escuela Martín Güemes, frutos secos, elaboraciones sin TACC, pescado fresco en determinadas épocas y otros alimentos de valor agregado. A esto se suman iniciativas como el programa “Carne en tu barrio”, que facilita el acceso a cortes de carne con precios cuidados en distintos puntos del departamento.
Actualmente, la Feria Franca Municipal continúa trabajando en el barrio Pueblo Diamantés, y mantiene su cronograma habitual: los jueves en Plaza España, los viernes en Aristóbulo del Valle y España, y los sábados en el espacio frente al barrio Unimev.
Finalmente, Pugno invitó a los vecinos a fortalecer el vínculo con los productores, especialmente en época de cosecha y elaboración de conservas: “San Rafael tiene una historia muy fuerte ligada a la conserva. Elaborar en familia, comprarle directo al productor y valorar ese trabajo es también cuidar nuestra identidad y nuestra economía local”.





