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Productores caprinos de Punta del Agua advierten sobre las dificultades para sostener la actividad

Por LV18 San Rafael

29 de enero de 2026
La ganadería caprina, principal actividad ganadera de Mendoza, atraviesa un escenario complejo marcado por la falta de infraestructura, la dependencia del clima y el aislamiento geográfico.

La ganadería caprina, principal actividad ganadera de Mendoza, atraviesa un escenario complejo marcado por la falta de infraestructura, la dependencia del clima y el aislamiento geográfico. Así lo expresó Ernesto Bravos, productor caprino de Punta del Agua y responsable del puesto Los Tejecitos, en diálogo con LV18, donde describió las dificultades cotidianas que enfrentan quienes viven y trabajan en zonas rurales del sur provincial.

Desde su puesto, ubicado al sur de Punta del Agua, Bravos remarcó que el estado de los caminos rurales es uno de los principales obstáculos. “Los caminos están muy deteriorados porque pasa mucho tiempo sin mantenimiento. Cuando llueve, directamente se hace imposible andar”, explicó. Esta situación se agrava justamente en los momentos en que más se necesita transitarlos, ya sea para comercializar animales o para trasladarse hacia centros urbanos.

En ese sentido, el productor señaló que el mal estado de los accesos encarece los costos y desalienta a los compradores. “Antes bajaba gente de Córdoba a comprar chivos, pero hoy casi no vienen. Entrar treinta o cuarenta kilómetros a un puesto se hace muy caro y cuando llegan, el chivo vale muy poco”, lamentó. Según explicó, esta realidad golpea directamente la rentabilidad de una actividad ya de por sí frágil.

Las condiciones climáticas también juegan un papel determinante. Bravos contó que la falta de lluvias afecta severamente la disponibilidad de pasturas. “Acá dependemos totalmente del agua. Puede llover cincuenta milímetros una vez, pero después caen dos o tres y con el calor se consume todo al otro día”, relató. A diferencia de otras zonas como Malargüe, donde existe la posibilidad de veranada, en Punta del Agua el pastoreo es el mismo durante todo el año, sin períodos de recuperación del campo.

Respecto al acompañamiento estatal, el productor reconoció que hubo algunas asistencias puntuales, pero insuficientes. “Nos han dado algún refuerzo de alimento para las chivas, que ayuda, pero la realidad es que sin lluvia no se recupera el campo. El grano no reemplaza al agua”, sostuvo. Además, señaló falencias en la atención de la Dirección de Ganadería, especialmente en la tramitación de guías sanitarias.

Para sacar una guía tenemos que viajar casi noventa kilómetros. Muchas veces el viaje sale más caro que la guía misma”, explicó Bravos, quien advirtió que esta situación genera contratiempos incluso para el consumo familiar. “Si uno traslada un animal sin guía y hay un control, lo decomisan y multan. Pero muchas veces pasa porque no tenemos a quién hacerle el trámite en la zona”, agregó.

El testimonio de Ernesto Bravos pone en evidencia una problemática estructural que atraviesa a miles de productores caprinos de Mendoza: caminos intransitables, escasa presencia del Estado, trámites centralizados y una actividad que depende casi exclusivamente de la naturaleza. “Acá vivimos en contacto con la naturaleza, agradecidos por lo que tenemos, pero con muchas necesidades básicas sin resolver”, resumió el productor en LV18, dando voz a una de las economías regionales más representativas y, al mismo tiempo, más postergadas de la provincia.