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Derrumbe del consumo en 2025 y señales de alerta para 2026: cambian los hábitos alimentarios de los argentinos

Por LV18 San Rafael

10 de febrero de 2026
caída del consumo
Uno de los datos más alarmantes es que 9 de cada 10 familias debieron financiar alimentos durante enero, ya sea con tarjetas de crédito o fiado.

El consumo en Argentina atravesó durante 2025 uno de sus peores años, con una fuerte caída del poder adquisitivo, cambios profundos en los hábitos alimentarios y un escenario que, lejos de revertirse, anticipa un arranque complejo para 2026. Así lo afirmó Germán Romero, economista y presidente del Centro de Almaceneros de Córdoba, en diálogo con LV18.

Germán Romero, economista y presidente del Centro de Almaceneros de Córdoba

Romero, quien también dirige el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), sostuvo que si bien los índices oficiales de inflación “no mienten”, no reflejan completamente la realidad cotidiana de los hogares, debido a una metodología de medición desactualizada.

“La inflación se mide con una canasta basada en hábitos de consumo de hace más de 20 años. Hoy una familia destina entre el 30% y el 40% de sus ingresos al alquiler, cuando para el INDEC ese rubro pesa apenas el 8,7%”, explicó.

Ventas en caída y consumo en retroceso

Según datos del sector, durante 2025 las ventas en comercios de proximidad —almacenes, carnicerías, verdulerías y panaderías— cayeron un 21,2% respecto de 2024, año que ya había sido negativo. Para Romero, esto configura “un escenario claramente recesivo”.

“Más allá de que la inflación mensual parezca baja en términos porcentuales, los salarios no acompañaron ni siquiera la mitad de esos aumentos. El resultado es una pérdida sostenida del poder adquisitivo”, afirmó.

Uno de los datos más alarmantes es que 9 de cada 10 familias debieron financiar alimentos durante enero, ya sea con tarjetas de crédito o fiado.

Cambios estructurales en la alimentación

El economista advirtió que el ajuste no solo se expresa en cantidades, sino también en la calidad de los alimentos consumidos. En los últimos años se registró un fuerte cambio en la dieta de los hogares argentinos.

“Primero se pasó de primeras marcas a segundas y terceras. Luego comenzó un cambio más profundo: se dejó de consumir carne, lácteos, frutas y verduras, y aumentó el consumo de harinas, fideos, arroz y pan”, detalló.

Actualmente, el 52% de los hogares suspendió al menos una comida diaria, y la carne vacuna se convirtió en un producto cada vez más inaccesible.

“Un kilo de carne a 20 mil pesos es directamente inviable para una familia promedio”, sostuvo.

Endeudamiento y riesgo de cierres comerciales

Romero también alertó sobre la delicada situación de los comercios barriales. El fiado representa el 34% de las ventas, con una morosidad del 26% y un nivel de incobrabilidad del 17%, mientras que los costos fijos —alquileres y energía eléctrica— se duplicaron en el último año y medio.

“Vamos a empezar a ver cierres de comercios a partir de marzo o abril. No hay margen para sostener esta situación y no se observan señales de recuperación en el corto plazo”, advirtió.

Un 2026 con expectativas limitadas

De cara a 2026, el economista fue cauto: aunque podría haber una leve mejora estadística por comparación con un año muy malo, no habrá una recuperación real mientras no se recompongan los ingresos.

“El consumo no va a despegar sin salario real. La inflación difícilmente baje del 2% mensual y los objetivos oficiales resultan poco realistas. Puede haber maquillaje macroeconómico, pero la microeconomía sigue muy golpeada”, concluyó.