La cantante estadounidense Britney Spears se convirtió en la más reciente figura del pop en desprenderse de los derechos de su catálogo musical, que incluye éxitos como “Baby One More Time” y “Oops!… I Did It Again”, tras alcanzar un acuerdo con la editorial Primary Wave.
Aunque los documentos legales no detallan la cifra de la operación, cerrada el 30 de diciembre, el portal TMZ —que adelantó la noticia— estima que el monto podría rondar los 200 millones de dólares. Hasta el momento, ni la compañía ni el entorno de la artista, de 44 años, han confirmado oficialmente la transacción. De concretarse esa cifra, se trataría de una operación comparable a la venta del catálogo de Justin Bieber en 2023.
Se especula que el acuerdo incluye regalías y derechos de publicación, pero parece poco probable que contemple los derechos sobre el nombre e imagen (NIL) de la cantante, salvo que el precio fuese considerablemente superior al estimado.
Spears figura como compositora en cerca de 40 temas de su repertorio, aunque solo algunos —como la balada “Everytime” o favoritas de sus seguidores como “Me Against the Music” y “Work Bitch!”— destacan entre sus mayores éxitos autorales.
Con esta operación, la artista se suma a una lista creciente de músicos que han optado por vender sus catálogos en los últimos años, entre ellos Bruce Springsteen, Bob Dylan, Shakira y la banda KISS. En este mercado, los propietarios de los derechos de publicación perciben ingresos cada vez que una canción se reproduce, se vende o se utiliza en publicidad, cine u otros formatos.
El auge del streaming ha impulsado el valor de estos activos, considerados inversiones atractivas a largo plazo. Grandes discográficas como Sony, Universal y Warner, junto con firmas especializadas como Recognition Music Group y Concord Music Publishing, han reforzado su presencia en este sector.
Spears, que alcanzó la fama a finales de los años noventa, se ha mantenido alejada de la industria musical en los últimos tiempos. En 2021, un tribunal puso fin a la tutela que durante 13 años permitió a su padre controlar sus asuntos financieros, un régimen que la cantante calificó de abusivo.
Su último álbum, “Glory”, se publicó en 2016, y no actúa en directo desde octubre de 2018, cuando cerró su gira “Piece of Me” con un concierto en el Gran Premio de Fórmula 1 en Austin, Texas. Aunque tenía previsto iniciar una segunda residencia en Las Vegas en 2019, titulada “Domination”, el proyecto fue cancelado y desde entonces la artista se ha retirado indefinidamente de los escenarios.





