La crisis por la falta de pagos del PAMI escala en todo el país y ya tiene consecuencias concretas: ópticas que suspenden prestaciones y jubilados que no pueden acceder a anteojos. El problema, que se arrastra desde fines de 2025, se profundiza sin respuestas oficiales y confirma un dato central que preocupa al sector: PAMI no paga y el sistema empieza a paralizarse.
Según explicó Raúl Videla, presidente de la Cámara de Ópticas de Mendoza, el problema es claro y concreto: “Estamos a mediados de marzo y las prestaciones de noviembre y diciembre todavía no se han pagado”.
La consecuencia es inmediata. Sin ingresos, las ópticas no pueden sostener el servicio.
Cómo funciona el sistema y por qué se rompió
El circuito comienza con una receta oftalmológica. Luego, la óptica realiza las mediciones, selecciona el armazón y manda a fabricar los lentes. Todo ese proceso tiene costos que son asumidos por el prestador.
“El armazón, los cristales, el trabajo del taller y los profesionales, todo lo paga la óptica por adelantado”, detalló Videla.
El problema surge cuando el PAMI, que fija las condiciones y autoriza cada prestación, no cumple con el pago. Esto deja a los comercios en una situación crítica: ya financiaron el servicio, pero no reciben el dinero.
Suspensión de prestaciones y falta de respuesta
Ante la falta de pago y, sobre todo, la ausencia de respuestas oficiales, el sector tomó una decisión drástica: suspender la atención a afiliados de PAMI.
“No es algo que nos convenga. Al contrario, dejamos de trabajar”, explicó Videla. “Pero no podemos seguir sin saber si vamos a cobrar”.
A diferencia de otros momentos, donde existía al menos una comunicación o cronograma de pago, esta vez el silencio es total. Incluso, cuando representantes del sector consultaron directamente, la respuesta fue contundente: no hay fondos disponibles.
El impacto directo en los jubilados
Los principales perjudicados son los jubilados, especialmente aquellos con ingresos mínimos. Para muchos, el acceso a anteojos depende exclusivamente de la cobertura del PAMI.
El sistema cubre dos pares de lentes básicos por año (uno de cerca y otro de lejos), al 100%, pero sin extras como antirreflejo o filtros especiales.
Sin esa cobertura, el costo de un anteojo básico puede oscilar entre 30.000 y 50.000 pesos, un valor que resulta inaccesible para gran parte de los afiliados.

Una crisis que también golpea a las ópticas
El conflicto no solo afecta a los pacientes. Las ópticas también enfrentan una fuerte caída en su actividad.
En algunos casos, el PAMI representa hasta el 70% u 80% de la facturación. La interrupción del servicio implica prácticamente paralizar el negocio.
“Hay ópticas que tuvieron que pedir préstamos para sostener los costos”, advirtió Videla.
Esto genera un efecto en cadena: menos atención, menos ingresos y mayor incertidumbre en el sector.
Incertidumbre total sobre el futuro
Hasta el momento, no hay fechas ni compromisos concretos de pago. Tampoco se anunció un cambio en el esquema de cobertura.
El reclamo ya fue formalizado a nivel nacional, pero sigue sin respuesta.
“Lo más grave es que no hay ninguna previsibilidad”, señaló el titular de la Cámara.
Un problema estructural que se repite
Si bien no es la primera vez que hay demoras en los pagos, la diferencia actual es la falta total de diálogo.
En situaciones anteriores, el PAMI informaba los retrasos y establecía plazos. Hoy, ni siquiera eso ocurre.
Este quiebre en la comunicación agrava la crisis y deja a todo el sistema en una situación frágil.
Un sistema en tensión
La falta de pago del PAMI expone un problema más profundo: la dependencia de miles de jubilados de un sistema que hoy no está garantizando prestaciones básicas.
Mientras no haya una solución concreta, el escenario seguirá deteriorándose, con jubilados sin acceso a anteojos y ópticas que no pueden sostener el servicio.

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