La crisis económica que atraviesa el país ya tiene efectos concretos en San Rafael. La caída del consumo, la necesidad de reducir costos y la falta de expectativas de reactivación marcan el pulso de la actividad comercial en el departamento.
Así lo reflejó el presidente de la Cámara de Comercio, Gabriel Brega, en una entrevista radial, donde trazó un panorama claro sobre la situación actual y los desafíos que enfrentan los distintos sectores productivos.
La crisis económica impacta en el consumo diario
Uno de los cambios más visibles es la transformación en los hábitos de compra. Según explicó Brega, incluso en rubros esenciales como supermercados, la conducta de los consumidores cambió de forma drástica.
Ya no se observan compras grandes o planificadas. En cambio, predomina una lógica de consumo diario y ajustado a lo mínimo indispensable. Esto responde directamente a la pérdida del poder adquisitivo y a la incertidumbre económica.
El efecto es inmediato: menor volumen de ventas, menor circulación de dinero y mayor presión sobre los comerciantes para sostener sus estructuras.
Empresas en modo “resistencia”
En este contexto de crisis económica, la mayoría de las empresas locales adoptaron una estrategia defensiva. El objetivo principal es mantenerse operativas.
Brega describió este escenario como un funcionamiento “en standby”, donde las firmas trabajan con el menor stock posible, reducen costos y evitan riesgos innecesarios.
A diferencia de otros momentos de alta inflación, hoy no resulta conveniente acumular mercadería. La prioridad es cuidar la liquidez y sostener la actividad hasta que haya señales claras de recuperación.
Sectores afectados y una excepción
El análisis sectorial muestra un panorama complejo. De las distintas actividades que integran la Cámara de Comercio, solo la ganadería presenta un nivel de estabilidad relativo, impulsada por el aumento del precio de la carne.
El resto de los sectores, desde el comercio hasta la industria y los servicios, atraviesan dificultades similares. La caída del consumo y la falta de previsibilidad afectan de manera generalizada.
Conectividad aérea: un factor clave en la economía local
Más allá del contexto adverso, uno de los ejes de gestión ha sido mejorar la conectividad aérea, considerada estratégica para el desarrollo económico.
Actualmente, San Rafael enfrenta limitaciones en la frecuencia de vuelos y en la infraestructura del aeropuerto. Esto impacta tanto en el turismo como en la actividad empresarial.
Recientemente se logró sumar una frecuencia adicional semanal y establecer horarios más previsibles, lo que permitirá una mejor planificación de viajes por motivos laborales, médicos o comerciales.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la falta de tecnología en el aeropuerto que permita operar en condiciones climáticas adversas, lo que limita la llegada de nuevas aerolíneas.

Regalías y reclamos por mayor equidad
Otro punto central es el debate por la distribución de regalías. Desde el sector empresarial consideran que el esquema actual es desigual y no refleja el aporte real del departamento.
Según se planteó, del total que recibe la provincia, una porción mínima queda en San Rafael, a pesar de que los recursos naturales se generan en el territorio.
Este reclamo busca instalarse en la agenda política con el objetivo de discutir una distribución más justa que permita impulsar obras e infraestructura local.
Integración regional y salida al Pacífico
La crisis económica también reavivó la necesidad de avanzar en proyectos estructurales, como la conexión con el Pacífico.
Desde la Cámara se impulsa el trabajo conjunto con otros departamentos del sur provincial para fortalecer la integración regional, mejorar la logística y potenciar el comercio exterior.
Entre las propuestas se destacan la reactivación del ferrocarril y el desarrollo de corredores bioceánicos, claves para reducir costos y mejorar la competitividad.
Un escenario sin grandes expectativas a corto plazo
De cara al futuro inmediato, el diagnóstico es prudente. No se esperan anuncios que generen un cambio significativo en el corto plazo.
Sin embargo, desde el sector privado mantienen una expectativa moderada de mejora. La esperanza está puesta en una eventual reactivación que permita recuperar el nivel de actividad.
Mientras tanto, la estrategia sigue siendo resistir, adaptarse y sostener el funcionamiento en un contexto marcado por la incertidumbre.






