La crisis económica golpea con fuerza al sur de Mendoza, donde empresarios, comerciantes y referentes sociales advierten sobre un deterioro acelerado de la actividad productiva, el empleo y el consumo.
Las cámaras de comercio de San Rafael, General Alvear y Malargüe difundieron un comunicado conjunto en el que califican la situación como “crítica” y reclaman medidas urgentes para evitar el cierre de más empresas y la pérdida de puestos de trabajo.
El escenario se ve agravado por señales que también llegan desde el ámbito social. Desde la Iglesia, el arzobispo de Mendoza y presidente del Episcopado Argentino, Marcelo Colombo, advirtió que cada vez más personas recurren a parroquias en busca de ayuda, reflejando el impacto directo de la crisis en los sectores más vulnerables.
Un diagnóstico crítico del sector empresarial
Las entidades empresariales coinciden en que la actividad económica atraviesa una fuerte retracción. La caída sostenida en distintos rubros como comercio, agricultura, vitivinicultura, industria, construcción y servicios se refleja tanto en indicadores negativos como en la realidad cotidiana de las pymes.
Entre los factores que explican esta situación mencionan la recesión, la presión impositiva en todos los niveles del Estado, la falta de financiamiento accesible y el aumento constante de los costos. A esto se suman cambios en los hábitos de consumo y una creciente falta de liquidez que, en muchos casos, deriva en el cierre de empresas.
Malargüe, el caso más crítico
En diálogo con LV18, Gabriel Ginart, presidente de la Cámara de Comercio y Afines de Malargüe, describió un panorama especialmente delicado en ese departamento.
Según explicó, la salida de YPF y la reducción de la actividad vinculada al sector petrolero provocaron una fuerte pérdida de empleo. “Donde antes trabajaban decenas de personas, hoy quedan apenas unas pocas”, señaló.
El impacto se traduce en altos niveles de desocupación, cierre de comercios y una marcada caída del consumo. “Hoy la prioridad de la gente es comer y comprar medicamentos”, afirmó, al tiempo que comparó la situación actual con la crisis de 2001, incluso en algunos aspectos peor.
Sin crédito y con más presión fiscal
Uno de los principales reclamos del sector empresario es la falta de acceso al crédito. Según Ginart, las pequeñas y medianas empresas enfrentan serias dificultades para obtener financiamiento, debido a exigencias elevadas y condiciones poco accesibles.
A esto se suma la presión fiscal. Los empresarios sostienen que no se han concretado las reducciones impositivas prometidas, mientras que los costos fijos continúan en aumento. En ese contexto, advierten que resulta cada vez más difícil sostener la actividad y competir.
También cuestionan la rapidez de los embargos ante deudas fiscales, lo que, según indican, deja a muchas empresas sin margen de maniobra para continuar operando.

Empresas al límite y consumo en caída
El deterioro del poder adquisitivo es otro de los puntos centrales. La caída del consumo impacta directamente en las ventas, obligando a muchas empresas a operar con márgenes mínimos o incluso a pérdida.
El propio Ginart, quien dirige una empresa maderera con 30 empleados, aseguró que ya ha utilizado todos los ahorros para sostener la actividad. “Estamos tratando de aguantar lo más posible”, indicó.
Además, describió una situación social preocupante: la recepción diaria de decenas de currículums de personas que buscan cualquier tipo de trabajo, incluso fuera de su especialidad.
Qué medidas reclaman las cámaras
Frente a este escenario, las cámaras empresariales solicitaron a los gobiernos nacional, provincial y municipal la implementación de medidas urgentes.
Entre los principales pedidos se destacan:
- Facilitar el acceso a créditos con tasas accesibles y rápida implementación
- Reducir la carga impositiva, especialmente Ingresos Brutos
- Establecer planes de pago con condiciones más flexibles
- Diferir obligaciones fiscales para aliviar la situación financiera
- Revisar el gasto público para permitir una baja de impuestos
También remarcaron la necesidad de abrir canales de diálogo para abordar de manera conjunta la crisis.
Un llamado urgente ante la crisis económica
Las entidades advierten que, sin medidas concretas, el escenario podría agravarse aún más. La combinación de recesión, falta de financiamiento y presión fiscal pone en riesgo la continuidad de numerosas pymes, consideradas el motor de la economía regional.
Mientras tanto, el impacto social ya es visible: más desempleo, menor consumo y un creciente número de familias que dependen de asistencia para cubrir necesidades básicas.





