El uso de drones en el campo dejó de ser una novedad para convertirse en una herramienta concreta dentro de la producción agrícola. En San Rafael, una capacitación abierta al público buscará mostrar en acción esta tecnología que gana terreno entre productores y técnicos.
El ingeniero agrónomo Claudio Giardina, investigador del INTA, explicó en LV18 que los drones forman parte de un proceso más amplio vinculado a la agricultura 4.0, donde la tecnología permite optimizar recursos y mejorar resultados.
“Hoy el dron es una herramienta importante dentro de la agronomía. No viene a reemplazar nada, sino a complementar el trabajo que ya se hace en el campo”, señaló.
Qué son los drones en el campo y cómo se usan hoy
En la actualidad, los drones en el campo cumplen distintas funciones. Algunos se utilizan para generar imágenes que permiten detectar problemas en los cultivos, mientras que otros están diseñados para tareas más operativas como la pulverización o la siembra.
A partir de imágenes aéreas, los productores pueden identificar zonas específicas que necesitan intervención. Luego, esa información se carga en drones de mayor capacidad que aplican productos o distribuyen semillas de manera precisa.
“Hay equipos que pueden transportar desde 20 kilos hasta 150 kilos de semilla o líquidos. Eso abre muchas posibilidades en distintos cultivos”, explicó Giardina.
Aplicaciones concretas en la producción agrícola
Un ejemplo claro del uso de drones en el campo se dio en cultivos de papa en la región. En las primeras etapas se trabajó con maquinaria tradicional, pero cuando el cultivo creció, los drones permitieron continuar con los tratamientos sin dañar las plantas.
Además, durante la jornada en Rama Caída se realizarán demostraciones en viñedos, donde se evaluará la eficiencia de pulverización mediante tarjetas hidrosensibles que permiten medir el impacto de las gotas.
También se probará la siembra aérea de pasturas para analizar la distribución de semillas y la capacidad de germinación en distintos tipos de suelo.

Beneficios de los drones en el campo
Uno de los principales beneficios es el ahorro de tiempo. Mientras un tractor puede tardar entre 40 minutos y una hora en trabajar una hectárea, un dron realiza la misma tarea en apenas 6 a 10 minutos.
A esto se suma un uso más eficiente de insumos. Los drones trabajan con volúmenes bajos, pero mantienen la efectividad de los tratamientos, lo que reduce costos y el impacto ambiental.
“Se logra la misma calidad de trabajo, pero en menos tiempo y con menor uso de productos”, destacó el especialista.
Costos y acceso a la tecnología
El costo de adquirir un dron agrícola puede oscilar entre 30.000 y 40.000 dólares, lo que representa una inversión importante para muchos productores.
Sin embargo, Giardina remarcó que no siempre es necesario comprar uno. En la zona ya existen empresas y cooperativas que ofrecen el servicio, lo que permite acceder a la tecnología sin realizar una gran inversión.
Incluso algunas cooperativas vitivinícolas ya cuentan con drones disponibles para sus asociados, facilitando la incorporación de esta herramienta en el trabajo diario.
Drones en el campo y sustentabilidad
El uso de drones en el campo también aporta ventajas en términos de sustentabilidad. Al aplicar insumos de manera más precisa, se reduce el desperdicio y se minimiza el impacto ambiental.
Además, al evitar el ingreso de maquinaria pesada en ciertos momentos del cultivo, se protege la estructura del suelo y se disminuye el daño a las plantas.
Capacitación en San Rafael: una oportunidad para productores
La jornada se realizará en la Experimental de Rama Caída y está abierta a todo público. El objetivo no es incentivar la compra inmediata de drones, sino acercar la tecnología a los productores.
“Queremos que puedan verla en funcionamiento, sacarse dudas y evaluar si se adapta a su realidad productiva”, explicó Giardina.
Durante el encuentro habrá demostraciones en vivo y espacios para consultas, lo que permitirá conocer de cerca el potencial de esta herramienta.





