La Ciudad de Buenos Aires fue escenario de un evento multitudinario con Franco Colapinto como gran protagonista. El piloto argentino recorrió un circuito callejero en Palermo, montado sobre las avenidas Libertador y Sarmiento, ante unas 600 mil personas, en una jornada que volvió a encender el entusiasmo por el posible regreso de la Fórmula 1 al país.
Al volante de un histórico Lotus E20 con motor V8, Colapinto hizo vibrar al público con aceleraciones y maniobras alrededor del Monumento a los españoles, en un trazado de tres kilómetros que evocó a los grandes circuitos urbanos del mundo. Tras su primera vuelta, ya había marcado un hito: convertirse en el primer argentino en manejar un Fórmula 1 por calles porteñas.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, destacó la magnitud de la convocatoria y reforzó la intención de que la categoría vuelva a disputarse en el Autódromo de la Ciudad. Desde temprano, la zona estuvo colmada de fanáticos, en su mayoría jóvenes, con banderas y merchandising, mientras que balcones y veredas se transformaron en improvisadas tribunas.
El operativo de seguridad incluyó más de 1.200 efectivos y controles en distintos puntos, en un fin de semana que coincidió con otros eventos masivos en la Ciudad. Emocionado, Colapinto celebró la experiencia y expresó su deseo de que Argentina vuelva a tener un Gran Premio en el corto plazo.
La exhibición incluyó varias pasadas y un cierre con una segunda salida a pista, en la que el piloto lució una estética inspirada en corredores clásicos y llevó una bandera argentina. El evento también se inscribe en una estrategia oficial para posicionar a Buenos Aires en el calendario internacional, con proyectos de modernización del Autódromo y la designación como Capital Mundial del Deporte 2027.
Impulsado por una pausa en el calendario internacional, el roadshow permitió acercar la Fórmula 1 al público local y reforzó el vínculo entre los fanáticos y un piloto argentino en la élite del automovilismo, algo que no se veía con esta magnitud desde hace años.






