Así lo explicó Ricardo Alí Sosa, fundador de “Alí Entrenamiento”, durante una entrevista en LV18, donde abordó los múltiples beneficios que tiene el entrenamiento de fuerza en todas las edades.
“Lo que se fortalece no es solamente el músculo, sino el cuerpo entero”, sostuvo el especialista.

Ricardo Alí Sosa, entrenador especialista en Fuerza y Movimiento.
La fuerza como base del movimiento
Según explicó Ricardo Alí Sosa, la fuerza es la “capacidad física madre”, ya que todas las demás capacidades del cuerpo dependen de ella.
“El sistema muscular es el encargado de generar tensión y producir fuerza. Gracias a eso podemos movernos, sostenernos y proteger nuestro cuerpo”, indicó.
En ese sentido, remarcó que el entrenamiento de fuerza no solo mejora el rendimiento físico, sino que también impacta positivamente en la postura, la estabilidad articular, la movilidad y la prevención de enfermedades.
La importancia de una técnica correcta
Uno de los aspectos centrales del entrenamiento de fuerza es la técnica. El especialista explicó que los ejercicios deben realizarse de manera adecuada y supervisada para evitar lesiones y lograr beneficios reales.
“La técnica está asociada a una forma saludable y anatómicamente correcta de moverse”, señaló.
Además, sostuvo que los planes de entrenamiento deben ser personalizados y adaptados a las necesidades, edad e historia física de cada persona.
¿Desde qué edad se puede entrenar fuerza?
Durante muchos años existió el mito de que los niños no debían entrenar fuerza porque podía afectar su desarrollo. Sin embargo, Alí Sosa explicó que hoy eso está completamente descartado.
“El entrenamiento de fuerza se puede comenzar desde los siete años aproximadamente, siempre que esté correctamente guiado”, afirmó.
Según detalló, trabajar la fuerza desde edades tempranas favorece el desarrollo postural, mejora el control corporal y genera beneficios que se mantienen a lo largo de toda la vida.
La pérdida de masa muscular con el paso de los años
Otro de los puntos destacados fue el impacto que tiene el envejecimiento sobre la masa muscular. El especialista explicó que, a partir de los 35 o 40 años, comienza un proceso natural de pérdida progresiva de músculo.
Este fenómeno puede provocar disminución de la movilidad, menor estabilidad, pérdida de fuerza y un aumento del riesgo de caídas y lesiones.
Frente a ese escenario, el entrenamiento de fuerza aparece como la herramienta más efectiva para conservar masa muscular y mantener la autonomía en adultos mayores.
“Nunca es tarde para empezar. Lo importante es que el entrenamiento sea individualizado y bien guiado”, remarcó.

Beneficios que van más allá del músculo
Durante la entrevista, Ricardo Alí Sosa también explicó que hoy la ciencia considera al músculo como un órgano con funciones similares a las de una glándula endocrina.
Esto se debe a que, durante el entrenamiento, el músculo libera sustancias conocidas como mioquinas, capaces de interactuar con órganos como el cerebro, el hígado, el páncreas y el sistema inmunológico.
Gracias a esto, el entrenamiento de fuerza ayuda a mejorar el metabolismo, fortalecer los huesos, reducir el envejecimiento y favorecer procesos de recuperación y salud general.
Constancia y adaptación: las claves del proceso
Consultado sobre cuánto tiempo tarda una persona en ver resultados, el especialista fue claro: el entrenamiento de fuerza debe entenderse como una inversión en salud a largo plazo.
“El cambio empieza desde el primer momento si existe constancia y un acompañamiento adecuado”, explicó.
Finalmente, recomendó priorizar ejercicios básicos y funcionales con cargas libres, siempre bajo supervisión profesional y respetando los tiempos de adaptación de cada cuerpo.





