El mundo del tatuaje continúa creciendo en San Rafael y cada vez son más las personas que eligen llevar en la piel diseños cargados de significado, recuerdos y expresiones artísticas. En una entrevista en LV18, el tatuador Mauro Zonda habló sobre las tendencias actuales, la evolución del oficio y cómo cambió la profesión en los últimos años.

Desde su estudio privado ubicado en Pellegrini 429, Mauro, conocido popularmente como “Capitán Blanco”, explicó que el tatuaje dejó de ser un fenómeno marginal para convertirse en una expresión cultural y artística cada vez más instalada en la sociedad.
“El tatuaje explotó muchísimo hace algunos años y empezó a verse como una forma de expresión más cotidiana. Mucha gente se acercó por moda, pero también por interés artístico o personal”, comentó durante la charla radial.
Zonda contó que llegó al oficio a partir de su vínculo con el arte y el diseño.
“Siempre dibujé y estudié diseño. Un día, mientras me tatuaban, sentí que yo también podía hacerlo. Empecé mirando videos, practicando y tatué por primera vez a mi hermano”, recordó entre risas.
Actualmente, el tatuador trabaja principalmente en estilos vinculados al puntillismo y al negro, y destacó que cada profesional suele especializarse en determinadas técnicas.
“No todos los tatuadores hacen cualquier estilo. Hay trabajos que requieren conocimientos específicos sobre sombras, contrastes o color”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el crecimiento del rubro también generó una mayor profesionalización, aunque reconoció que el auge de cursos rápidos y tutoriales hizo que muchas personas ingresaran al oficio sin la preparación suficiente.
Durante la entrevista también se habló sobre las tendencias más elegidas. Mauro señaló que los tatuajes relacionados con el fútbol y los mundiales marcaron un fuerte auge tras la consagración argentina en Qatar 2022.
“Muchos llegaron con promesas que tenían que cumplir”, contó.
Además, aseguró que el principal temor de quienes nunca se tatuaron sigue siendo el dolor. Sin embargo, intentó llevar tranquilidad a quienes todavía dudan.
“El primer tatuaje siempre genera miedo porque es una experiencia desconocida, pero después muchos terminan volviendo por más”, afirmó.
Otro de los aspectos destacados fue el clima que se genera dentro del estudio de tatuajes, donde las largas sesiones terminan convirtiéndose en espacios de charla, anécdotas y confianza entre tatuador y cliente.
Con una escena artística local cada vez más amplia, el tatuaje continúa consolidándose como una disciplina que mezcla técnica, creatividad e identidad personal, sumando adeptos de todas las edades en San Rafael.





