La economía argentina 2026 muestra una paradoja cada vez más evidente. Mientras el frente externo acumula un superávit comercial de USD 11.783 millones entre enero y mayo y el Banco Central continúa comprando divisas, puertas adentro la caída del consumo, del empleo formal y de la actividad económica sigue profundizándose.
La macroeconomía avanza mientras la economía cotidiana continúa deteriorándose
«Estamos en uno de los momentos del gobierno de Milei donde más divorcio encontramos entre la macro y la microeconomía», afirmó en LV18, Jerónimo Rueda, politólogo con orientación en economía e investigador del Instituto Argentina Grande. Según explicó, «se destruyeron dos mil empresas en marzo y once mil empleos formales», mientras los sectores que más crecen, como hidrocarburos, minería y agro, «no generan empleo en la misma magnitud».
El consumo y los salarios explican el freno de la actividad
Para Rueda, quienes antes llegaban «con lo justo» a fin de mes hoy enfrentan una situación aún más complicada. «Los salarios han caído y eso se refleja en el consumo de leche, carne, medicamentos y otros bienes esenciales», sostuvo. A este escenario se suma una recaudación fiscal de junio que cayó 7,3% en términos reales, afectada por la menor actividad económica y el retroceso del consumo.
Más dólares ingresan, pero no fortalecen la economía interna
Aunque el país registra un ingreso histórico de divisas, buena parte de esos recursos termina destinada al pago de deuda, la remisión de utilidades al exterior y la dolarización privada. Paralelamente, el fuerte incremento de tarifas y combustibles continúa erosionando el poder adquisitivo de los hogares, elevando además los niveles de endeudamiento familiar.
El apoyo político y el desafío hacia 2027
Consultado sobre la continuidad del respaldo al Gobierno, Rueda consideró que Javier Milei «logró vender un futuro» y transmitir la idea de un rumbo económico definido. Sin embargo, advirtió que «si continúa el deterioro económico, la sociedad comenzará a mirar otras propuestas». Respecto del RIGI, cuestionó que el esquema «otorga incluso más beneficios de los que las empresas pedían», planteando que existen antecedentes de promoción de inversiones con menores concesiones fiscales.






