Cuando parecía que el sueño mundialista llegaba a su fin, la selección argentina reaccionó a tiempo y escribió una de las páginas más memorables de su historia reciente. En el estadio de Atlanta, el equipo de Lionel Scaloni dio vuelta un 0-2 en los últimos once minutos para derrotar 3-2 a Egipto y sellar su clasificación a los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026.
El conjunto africano había construido una ventaja que parecía definitiva gracias a los goles de Yasser Ibrahim, en la primera etapa, y Mostafa Ziko, en el complemento. Sin embargo, el campeón del mundo encontró respuestas cuando más las necesitaba: Cristian Romero descontó de cabeza, Lionel Messi igualó con una volea dentro del área y, en tiempo de descuento, Enzo Fernández marcó el tanto de la victoria para desatar la euforia albiceleste.
El encuentro había comenzado cuesta arriba para Argentina, que recibió un golpe temprano con la apertura del marcador. La oportunidad para igualar llegó rápidamente, cuando Nicolás Tagliafico fue derribado dentro del área. Messi se hizo cargo del penal, pero el arquero Oufa Shobeir adivinó el remate y evitó el empate con una gran intervención.
A pesar del impacto anímico, el seleccionado nacional dominó buena parte del primer tiempo y generó varias situaciones claras. Alexis Mac Allister estuvo cerca con un cabezazo que volvió a contener el arquero egipcio, Messi estrelló un tiro libre en el poste y Julián Álvarez también chocó con la seguridad de Shobeir, figura indiscutida durante esos primeros 45 minutos.
En el segundo tiempo, Scaloni mantuvo la misma formación e intentó encontrar espacios a través de la circulación de Leandro Paredes, Enzo Fernández, Mac Allister y Messi. Sin embargo, Egipto se mostró ordenado, cerró los caminos y apostó a lastimar de contraataque.
En una de esas réplicas llegó una jugada que terminó con el balón en la red, aunque el VAR anuló el tanto por una infracción previa sobre Lisandro Martínez. La advertencia, sin embargo, no alcanzó para despertar a Argentina. Minutos más tarde, Mostafa Ziko volvió a liderar un contragolpe letal y esta vez sí estableció el 2-0 que parecía sentenciar la eliminatoria.
Con el reloj como principal enemigo, Argentina apeló al orgullo y encontró el descuento a través de Cristian Romero, que ganó de cabeza tras un preciso centro de Messi. Ese gol cambió el ánimo del partido y encendió la ilusión.
A los 38 minutos, el capitán apareció nuevamente para empatar el encuentro con una potente volea dentro del área, un gol que revitalizó al equipo y dejó golpeado a su rival. Ya en el tiempo agregado, Lautaro Martínez envió un centro perfecto que Enzo Fernández conectó de cabeza para firmar el 3-2 definitivo.
El pitazo final desató una explosión de emoción. Los jugadores celebraron entre lágrimas una clasificación conseguida con carácter y convicción después de haber estado al borde de la eliminación. Argentina sufrió como pocas veces en un Mundial, pero volvió a demostrar su capacidad para sobreponerse a la adversidad y mantenerse en carrera con el objetivo de defender el título.





