La realidad de las panaderías mendocinas refleja un cambio profundo en el consumo. Aunque por el momento no está previsto un nuevo aumento del pan, el sector reconoce que los fuertes incrementos en los costos, la caída en las ventas y el crecimiento de la producción clandestina configuran un escenario cada vez más complejo.
Así lo aseguró en diálogo con LV18, Juan Carrillo, vicepresidente de la Asociación de Industriales, Panaderos y Afines de Mendoza, quien explicó que «hemos recibido un aumento del pan hace unos quince o veinte días», aunque aclaró que «en estos momentos no tenemos nada pensado» respecto de nuevos ajustes.
Las ventas siguen por debajo del año pasado
Carrillo precisó que «en el interanual estamos aproximadamente entre un 3% y un 5% abajo del año pasado», una baja que atribuyó a la pérdida del poder adquisitivo y al incremento constante de los costos de producción.
«Se están produciendo algunas complejidades con el tema de sueldos, aumento de mercaderías y de materias primas. Se nota la merma de ventas y también la afluencia de la clandestinidad», advirtió.
El panorama local coincide con informes nacionales que indican una fuerte retracción del consumo de panificados. Según datos difundidos recientemente por el sector, el consumo de pan cayó hasta un 60% y el de facturas alrededor de un 80% en distintos segmentos del mercado.

Cambiaron los hábitos de consumo
Para Carrillo, ya no solo influye la situación económica, sino también un cambio cultural.
«Antes ibas a comprar un kilo de pan porque eran cinco o seis de familia. Ahora son el papá y la mamá, un hijo o una pareja sola. ¿Para qué vas a comprar un kilo?», reflexionó.
El dirigente agregó que «aparecieron las baguettes, las focaccias y otros productos que están reemplazando al pan», mientras que «el pan francés, el pan mignon, el pan común casi no se está consumiendo, por lo menos en mi empresa».
Costos en alza y una competencia que preocupa
El vicepresidente de los panaderos detalló que la harina aumentó entre un 30% y un 40% durante los últimos meses, mientras que algunas materias primas llegaron a registrar subas del 70%.
«El agua, la luz y el gas… una cosa terrible. La energía ha aumentado muchísimo», sostuvo.
Sin embargo, el mayor reclamo del sector apunta a la producción informal.
«Tenemos un problema gravísimo que es la clandestinidad. Los emprendedores son fantásticos, pero en algún momento deben formalizarse», reclamó.
Según Carrillo, este fenómeno creció durante los últimos dos años debido a que «la gente se queda sin trabajo y lo más fácil que hay es hacer pan y tortitas para vender desde su casa», una situación que, afirmó, genera una competencia desigual para las panaderías habilitadas.





