Las reiteradas amenazas contra establecimientos educativos llevaron al Gobierno a modificar el protocolo policial en escuelas, una medida que busca agilizar la respuesta de las fuerzas de seguridad y ordenar la actuación de directivos y docentes frente a situaciones críticas.
Qué cambia con el nuevo protocolo
Las nuevas guías establecen procedimientos específicos para actuar ante agresores armados, amenazas de explosivos, conflictos graves y otras situaciones de riesgo. También definen cómo debe intervenir el primer efectivo policial hasta la llegada de equipos especializados.
El rol de las escuelas
El protocolo fija los pasos que deberán seguir las autoridades educativas durante los primeros minutos de una emergencia, con el objetivo de resguardar a estudiantes y trabajadores hasta la llegada de la asistencia policial.
Una respuesta que abre el debate
Aunque la actualización apunta a unificar criterios y reducir los tiempos de reacción, especialistas sostienen que la seguridad escolar también requiere prevención, trabajo con las familias y políticas educativas que acompañen la creciente preocupación por las amenazas en los establecimientos.





