Los incendios forestales en Alemania obligaron a evacuar a más de 2.000 habitantes de Hürtgenwald, en el oeste del país, después de que las llamas avanzaran hasta quedar a unos 200 metros de la localidad de Gey. El incendio ya afectó unas 300 hectáreas y mantiene en alerta a toda la región.
Unos 300 bomberos trabajan para contener el avance, con apoyo de las Fuerzas Armadas y productores rurales que utilizan tractores y cisternas para construir cortafuegos. La situación sigue siendo dinámica y todavía quedan focos de brasas, pese a que el fuego en superficie comenzó a perder intensidad.

El calor extremo vuelve más difícil controlar las llamas
Uno de los mayores obstáculos es el clima. El Servicio Meteorológico Alemán prevé temperaturas de hasta 38 °C y advierte por estrés térmico, mientras que posibles tormentas con fuertes ráfagas podrían complicar las tareas durante el fin de semana.
El episodio también expone un problema que va más allá de la emergencia inmediata: un incendio de copas puede cambiar rápidamente de dirección y avanzar hacia zonas habitadas. Las causas del fuego todavía están bajo investigación, pero el escenario deja una advertencia concreta sobre la vulnerabilidad de las poblaciones frente a condiciones cada vez más adversas.





