El SABIA-Mar aparece como una de las grandes apuestas espaciales argentinas para observar el Atlántico Sur, estudiar sus ecosistemas y aportar información estratégica para la gestión de los recursos pesqueros. Pero detrás del satélite hay una preocupación menos visible: qué ocurre con los científicos, la infraestructura y el presupuesto necesarios para que esa tecnología funcione.
Una misión espacial que también habla de soberanía
En diálogo con LV18, Mariana Horlent, ingeniera forestal, especialista en geoinformación y percepción remota y delegada de ATE en la CONAE, fue contundente: “Sin información, nosotros no podemos tener control ni conocimiento de nuestro territorio”.
La misión SABIA-Mar está diseñada para generar información sobre el mar, las costas, los ecosistemas y la productividad marina. Según la información oficial de CONAE, se encuentra en su etapa final de integración y ensayos, con lanzamiento previsto para 2027.
El problema no termina cuando el satélite llega al espacio
Horlent puso el foco en un aspecto que suele quedar fuera de la discusión pública: la infraestructura terrestre.
“El satélite es como una fábrica. Lo que nosotros necesitamos después es poder recibir la información, procesarla y utilizarla”, explicó.
Según la trabajadora, la reducción de recursos también afecta el equipamiento informático necesario para procesar los enormes volúmenes de datos que generará la misión.

Mariana Horlent, ingeniera forestal y especialista en geoinformación, habló sobre la situación de la CONAE y el futuro de la ciencia argentina.
Menos trabajadores y una fuga de conocimiento
La situación laboral también genera preocupación. Horlent aseguró que la CONAE pasó de unos 300 trabajadores a fines de 2023 a menos de 250 actualmente.
“Se fue porque los salarios son bajos, porque no hay perspectiva de carrera ni de desarrollo profesional, porque los proyectos están parados”, afirmó. La consecuencia, advirtió, no es solamente laboral: “Se pierde todo ese conocimiento”.
SABIA-Mar y el desafío de cuidar los recursos argentinos
El satélite tendrá aplicaciones científicas y productivas, pero también puede aportar información para fortalecer la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva y el seguimiento de los recursos del Atlántico Sur.
La discusión, entonces, excede a un lanzamiento espacial. Como resumió Horlent, se trata de construir “la soberanía de la información”: contar con datos propios para conocer, administrar y proteger el territorio y sus recursos.





