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Básquet adaptado: Dimot llegó a la élite, pero una silla cuesta $13 millones y las becas ya no están

Por Verónica Iglesias

10 de septiembre de 2026
Micaela Rosales, integrante de la Selección Argentina femenina de básquet adaptado y refuerzo de Dimot.
Micaela Rosales, integrante de la Selección Argentina femenina de básquet adaptado y refuerzo de Dimot.

El básquet adaptado de San Rafael atraviesa un momento histórico. Dimot, con 38 años de trayectoria, afronta su primera temporada en el Nivel 1 de la Liga Nacional, la máxima categoría, y este fin de semana será local en una nueva fase del torneo.

Jorge Pizarro, coordinador de Deporte Adaptado del municipio y dirigente de la FABA, contó en LV18 el camino recorrido: “Nosotros arrancamos de cero, muy de cero”. Hoy, aquel equipo que viajaba a Buenos Aires con sillas viejas en un Citroën o un Rastrojero compite contra estructuras profesionales.

Una jugadora de la Selección Argentina en San Rafael

Entre los refuerzos está Micaela Rosales, jugadora de la Selección Argentina femenina. Tiene 24 años, lleva ocho practicando básquet adaptado y cuatro en el seleccionado nacional. Llegó desde Neuquén para jugar su segundo torneo con Dimot.

“Me sentí muy bien, me sentí como si siempre estuviese con ellos”, contó Micaela, quien se desempeña como base o ayuda-base y tiene clasificación funcional 3.0.

El torneo reunirá a Dimot, Jujuy, Corrientes y Tucumán. El sábado, Dimot enfrentará a Corrientes a las 11 y a Jujuy desde las 18. El domingo continuará la competencia.

Micaela Rosales y Jorge Pizarro durante la entrevista en LV18, antes del nuevo desafío de Dimot.

Micaela Rosales y Jorge Pizarro durante la entrevista en LV18, antes del nuevo desafío de Dimot.

 

El costo de competir en el deporte adaptado

Detrás del espectáculo aparece una realidad difícil de ignorar. Pizarro reveló que una silla de básquet adaptado cuesta actualmente unos $13 millones y que una cubierta puede alcanzar los $200.000.

Pero el problema no termina en el equipamiento. Según explicó, jugadores de las selecciones tuvieron que reunir dinero para poder viajar después de la quita de becas.

“Todos pusimos un poquito porque nos sacaron las becas”, señaló Pizarro. Micaela fue todavía más contundente: “Por falta de plata, de ayuda, no poder participar en estos torneos”.

El caso de Dimot demuestra que el alto rendimiento también existe en el deporte adaptado. La pregunta incómoda es cuánto talento queda afuera cuando competir depende más de la voluntad de los jugadores que de una política sostenida de apoyo.