El Iscamen puso en marcha el operativo de control 2026/27 contra la Lobesia botrana, conocida como “polilla de la vid”, una de las principales amenazas para la producción vitivinícola de Mendoza.
En diálogo con LV18, Mariano González, ingeniero agrónomo, encargado del programa Lobesia botrana en San Rafael y representante del Iscamen, explicó cómo se desarrolla la campaña y cuáles son las herramientas utilizadas para mantener la población de la plaga por debajo del denominado umbral de daño económico.
La Lobesia botrana es una plaga que afecta principalmente a los viñedos. El daño es provocado por las larvas, que se alimentan de los racimos desde las primeras etapas de desarrollo de la uva hasta la cosecha. Además del daño directo, cuando los granos son perforados pueden ingresar hongos que provocan pudriciones y afectan tanto el rendimiento como la calidad de la producción.
El programa de combate comenzó en Mendoza en 2016 bajo un esquema de Manejo Integrado de Plagas, que combina distintas estrategias de monitoreo y control. En el caso del oasis Sur, donde las poblaciones se mantienen en niveles bajos, la principal herramienta utilizada actualmente es la técnica de confusión sexual.

Mariano González, ingeniero agrónomo, encargado del programa Lobesia botrana en San Rafael y representante del Iscamen
Cómo funciona el método de control
El procedimiento consiste en colocar difusores de feromonas dentro de los viñedos. Estos dispositivos liberan una sustancia que reproduce el olor de la hembra de la polilla.
De esta manera, los machos tienen dificultades para localizar a las hembras y concretar la reproducción, lo que permite reducir progresivamente la población de la plaga sin recurrir necesariamente a la aplicación de insecticidas.
El sistema se complementa con una red de monitoreo mediante trampas, que permite detectar la presencia de ejemplares y determinar las zonas en las que es necesario intervenir.
Para esta campaña se delimitaron 27 polígonos entre San Rafael y General Alvear. De ese total, 18 corresponden a San Rafael y 9 a General Alvear, donde se prevé trabajar mediante la entrega de difusores a los productores incluidos en esas áreas.
González explicó que durante la actual campaña se colocaron difusores para cubrir unas 800 hectáreas de viñedos entre San Rafael y General Alvear. La superficie tratada varía cada año de acuerdo con los resultados del monitoreo y la presencia de la plaga.

En qué etapa se encuentra la campaña
En el oasis Sur, la campaña se encuentra en la etapa de entrega de difusores, considerada la primera instancia del operativo. Según explicó el representante del Iscamen, por el momento no está prevista una segunda intervención con insecticidas, debido a los bajos niveles de población registrados.
El monitoreo continuará durante el desarrollo de la campaña. Si las trampas detectan nuevos ejemplares, se podrán conformar nuevos polígonos y contactar a los productores correspondientes para implementar las medidas de control necesarias.
González aclaró además que los productores no deben acercarse por iniciativa propia a las oficinas del Iscamen para retirar insumos. El organismo realiza el seguimiento de las fincas y, cuando corresponde, se comunica con los productores para indicar las acciones y entregar los elementos necesarios.
En otras zonas de Mendoza donde la población de Lobesia botrana es mayor, la estrategia puede incluir tratamientos con insecticidas como complemento de la confusión sexual. En el oasis Sur, en cambio, el esquema actual se concentra en los difusores y el monitoreo.
El objetivo general del operativo es mantener la población de la plaga en niveles que no generen un perjuicio económico significativo y proteger la producción vitivinícola de San Rafael, General Alvear y el resto de la provincia.





