La industria y el comercio atraviesan un escenario que el presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), Marcelo Fernández, definió sin rodeos: “La situación de la pequeña y mediana empresa industrial y la del comercio ya dejó de ser crítica: ya es desesperante”.
Con ese diagnóstico, la entidad impulsa para el 5 de noviembre la campaña “Mostrá tu Producto Argentino, Defendé tu Trabajo”, una convocatoria que busca llevar el reclamo empresario directamente a la sociedad, sin cortes de calles ni movilizaciones.
Producto argentino: una protesta sin cortes de calles
Fernández explicó en diálogo con LV18 que la propuesta apunta a que empresarios y trabajadores salgan durante algunos minutos a las puertas de fábricas y comercios para mostrar qué producen, tomar fotografías y grabar videos.
“Tenemos que mostrar: ¿qué es un zapato? ¿Qué es un anteojo? ¿Qué es un libro? ¿Qué es un repuesto? ¿Qué es un tornillo?”, planteó.
La estrategia intenta evitar una protesta tradicional que, según Fernández, puede generar rechazo en lugar de empatía. La apuesta es convertir las propias empresas en escenario del reclamo.

El problema no termina cuando cierra una fábrica
El planteo de CGERA también apunta a un efecto menos visible: el impacto de cada cierre sobre el resto de la economía local.
“Si dejan de venir, también dejan de mover el barrio: el kiosco, la fiambrería, el almacén, la librería, el colectivo que los trae”, advirtió Fernández.
El dirigente señaló además que construcción, textiles, indumentaria, marroquinería y calzado se encuentran entre los sectores más afectados.
Fernández cuestionó el consumo y también al Gobierno
El titular de CGERA sostuvo que la defensa de la industria nacional no puede quedar limitada a una discusión partidaria. Incluso lanzó una autocrítica hacia quienes reivindican la producción nacional pero consumen productos importados.
“Gritamos ‘¡viva la industria!’ y después no tienen nada de la industria nacional puesto”, afirmó.
Al mismo tiempo, responsabilizó al Gobierno por el deterioro del mercado interno y cuestionó el impacto de los aumentos de costos sobre empresas y familias.
La campaña, en definitiva, plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el consumidor consigue un producto más barato, pero detrás de esa compra desaparece una fábrica, un empleo y parte de la actividad de un barrio? Esa es la discusión que CGERA busca instalar el 5 de noviembre.





