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Una noche eterna: Messi se despidió de la Selección en el Monumental

Por Marcelo Campoy

7 de octubre de 2026
Gracias por tanto.

Hay noches que quedan para siempre en la memoria. Y la de este partido será, sin dudas, una de ellas. Lionel Messi disputó su último encuentro con la Selección Argentina y cerró una historia de más de dos décadas vistiendo la camiseta albiceleste.

En un Monumental colmado y cargado de emoción, Argentina derrotó 3-0 a Benín en el cierre de la Fecha FIFA. El resultado, casi anecdótico frente a la magnitud del momento, quedó en segundo plano: todas las miradas estuvieron puestas en Leo y en su despedida de los colores nacionales. El chileno Fernando Véjar fue el árbitro principal, mientras que José Cabero estuvo a cargo del VAR.

Desde mucho antes del comienzo, el estadio de River era una fiesta. La tristeza inevitable por el adiós del mejor jugador de todos los tiempos convivió con sonrisas, aplausos y lágrimas de emoción. El público sabía que estaba ante una noche irrepetible.

Messi, a sus 39 años, volvió a demostrar que su vigencia está intacta. Aunque no tuvo su habitual precisión y no logró convertir en varias de las ocasiones que generó, dejó en claro que todavía tiene fútbol de sobra. Su decisión de ponerle punto final a su ciclo con la Selección fue, precisamente, una elección y no una consecuencia del paso del tiempo.

Después de un primer tiempo en el que Argentina no encontró demasiadas respuestas y tuvo que recurrir en más de una ocasión a las intervenciones de Emiliano Martínez, la historia comenzó a cambiar en el complemento.

Apenas tres minutos después del descanso, Nicolás Otamendi abrió el marcador. El defensor apareció tras un córner ejecutado desde la izquierda por Messi y desató el primer gran festejo de la noche.

A los 15 minutos llegó el segundo. Nico Paz inició la jugada desde un córner por la derecha, buscó a Messi y recibió nuevamente la pelota. El mediocampista de Como avanzó con decisión y sacó un zurdazo que se metió junto al palo derecho del arquero de Benín, que voló pero no pudo evitar el 2-0.

Pero la noche tenía reservado un momento todavía más especial.

A los 25 minutos, tras un claro penal sobre Agustín Giay, Messi tomó la pelota y caminó hacia el punto penal. El estadio entero esperaba. El arquero se lanzó hacia su derecha, pero Leo eligió el otro palo y convirtió para desatar una celebración inolvidable. El último gol de Messi con la camiseta argentina tuvo el escenario y la emoción que merecía.

En el tramo final, el rosarino fue por más. Tuvo una oportunidad clarísima dentro del área, pero su remate se fue apenas desviado junto al palo derecho. La frustración de Leo duró apenas un instante y terminó transformándose en una sonrisa mientras pateaba con bronca una pelota que había quedado afuera.

También tuvo su última oportunidad en un tiro libre al borde del área, aunque esta vez la pelota se fue muy por encima del travesaño.

Y entonces llegó el momento que nadie quería que terminara.

Con el pitazo final de Fernando Véjar, el Monumental se rindió a los pies de Messi. El árbitro incluso le entregó las tarjetas que había utilizado durante el partido, en un gesto que simbolizó la dimensión histórica de la jornada. Compañeros y rivales se acercaron para abrazarlo y despedirlo con el respeto que se ganó durante más de 20 años de trayectoria internacional.

Argentina ganó. Messi marcó. El Monumental celebró.

Pero, por encima de todo, el fútbol argentino despidió a una leyenda.

Gracias, Leo, por tantos años de fútbol, pasión y amor por la camiseta. Por enseñarnos que siempre se puede, que nunca hay que bajar los brazos y que los sueños, incluso los más difíciles, pueden hacerse realidad.

Gracias por tanto.

Sos eterno.