La Apicultura en San Rafael continúa consolidándose como una alternativa productiva para pequeños productores rurales del sur mendocino. En los últimos años la actividad mostró un crecimiento sostenido, impulsado tanto por el interés de nuevos apicultores como por proyectos locales que buscan fortalecer al sector.
Así lo explicó el apicultor José Luis Di Lorenzo en una entrevista radial, donde analizó la actualidad de la actividad, sus dificultades y el potencial que tiene en la región.
Apicultura en San Rafael: una actividad que sigue sumando productores
En el sur de Mendoza la apicultura viene ganando terreno como complemento de otras actividades rurales. Según contó Di Lorenzo, cada vez más personas se interesan por iniciarse en el manejo de colmenas, aunque muchas veces lo hacen como una segunda fuente de ingresos.
El productor comentó que comenzó a dedicarse a la actividad hace aproximadamente cinco años, mientras que su hermano lleva más de dos décadas trabajando con abejas. Esa diferencia generacional refleja cómo el oficio se mantiene en el tiempo y también se renueva con nuevos actores.
De acuerdo con su experiencia, el crecimiento se ve tanto en quienes amplían su producción aumentando el número de colmenas como en quienes recién comienzan.
“La actividad viene creciendo de a poco. Hay productores que buscan tener más colmenas y también hay gente que arranca desde cero porque le interesa”, explicó.

El costo inicial, uno de los principales obstáculos
A pesar del interés creciente, iniciar un emprendimiento apícola no siempre es sencillo. Uno de los factores que más influye es el costo inicial de los insumos necesarios para trabajar.
Para empezar se requieren colmenas, cuadros, materiales de protección, herramientas y equipamiento específico. Muchos de estos elementos se adquieren fuera de la provincia, lo que encarece la inversión inicial.
Además, los productores deben afrontar gastos vinculados al control sanitario de las colmenas. Enfermedades como la varroa o la nosema obligan a realizar tratamientos periódicos con productos específicos que también deben comprarse en otras provincias.
Una vez que el apicultor logra organizar su sistema de trabajo y cuenta con el equipamiento necesario, la actividad se vuelve más sostenible, aunque siempre requiere seguimiento permanente.
El impacto del clima y la sequía en la producción
El clima es otro de los factores que influye directamente en la apicultura. En Mendoza, la sequía prolongada y los cambios bruscos de temperatura afectan el desarrollo de las colmenas.
Los meses previos a la primavera son especialmente delicados. Durante ese período las colmenas comienzan a salir del receso invernal y necesitan condiciones estables para fortalecerse.
Sin embargo, las heladas tardías y los cambios climáticos repentinos pueden perjudicar el proceso, obligando a los productores a reforzar la alimentación de las abejas para asegurar su supervivencia.
El mercado internacional y la amenaza de la miel importada
Argentina es uno de los principales exportadores de miel del mundo, lo que posiciona al producto nacional en mercados internacionales. No obstante, los apicultores también observan con atención lo que ocurre en el comercio global.
Di Lorenzo recordó que en el pasado hubo momentos en los que ingresó miel importada a precios más bajos, lo que complicó la comercialización del producto local.
La posibilidad de que vuelva a ocurrir es una preocupación para el sector, ya que países como China pueden ofrecer miel a valores significativamente inferiores.
Por el momento, esa situación no está afectando al mercado interno, pero los productores siguen atentos a las políticas comerciales y a las condiciones del mercado internacional.

La sala de extracción de miel: un impulso clave para el sector
Uno de los proyectos que busca fortalecer la Apicultura en San Rafael es la puesta en marcha de una sala de extracción de miel impulsada por el municipio.
Este espacio permitirá a los apicultores procesar su producción en condiciones sanitarias adecuadas y con equipamiento especializado, algo fundamental para garantizar la calidad del producto.
Además, la infraestructura resulta especialmente importante para pequeños y medianos productores que no cuentan con instalaciones propias.
Di Lorenzo destacó que este tipo de iniciativas representan una ayuda significativa para quienes se están iniciando y también para quienes ya llevan años en la actividad.
Una actividad con potencial en el sur mendocino
A pesar de las dificultades, la apicultura sigue mostrando un crecimiento gradual en San Rafael. La combinación de productores con experiencia, nuevos emprendedores y proyectos de apoyo institucional genera un escenario alentador para el sector.
Con el acompañamiento adecuado y políticas que fomenten la producción local, la miel del sur mendocino puede continuar consolidándose como un producto de calidad y una fuente de ingresos para muchas familias rurales.
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