El verano en San Rafael entra en su tramo final y la baja de caudal del río Atuel marca el pulso del cierre de temporada para el turismo aventura. Prestadores y operadores coinciden en que la disminución del agua impacta directamente en las actividades, las reservas y el movimiento económico de la zona.
En diálogo con LV18, Pablo Perriello, referente de actividades de turismo aventura en el Cañón del Atuel, trazó un balance de lo que dejó la temporada 2026 y describió el escenario actual con preocupación.
Una temporada marcada por el ajuste
Perriello definió el verano como “tranquilo”, con un promedio de ocupación que rondó entre el 55 y el 60 por ciento, salvo algunos picos durante fines de semana largos, cuando la demanda rozó el lleno total.
Según explicó, el contexto económico se hizo sentir. Muchas consultas llegaron desde grupos que se presentaban como “contingentes”, aunque en realidad eran grupos reducidos que buscaban precios promocionales. La competencia entre prestadores también se intensificó y, en algunos casos, derivó en una baja de tarifas.
Hoy, realizar rafting en el Atuel cuesta entre 20 y 25 mil pesos, un valor que, comparado con destinos internacionales, sigue siendo bajo.

El efecto de la lluvia y la corta anual
La baja de caudal del río Atuel responde, en parte, a la escasa acumulación de nieve durante el invierno, pero también a la corta anual programada por el Departamento General de Irrigación. Este período se destina al mantenimiento de diques, limpieza de canales y conservación de cauces.
Si bien es una medida planificada, su impacto en el turismo es inmediato. Con menos agua, algunas excursiones ya no pueden realizarse o deben adaptarse a recorridos más cortos y seguros.
Consultas en caída y reservas en pausa
El estado del río influye directamente en la decisión de los visitantes. Según detalló Perriello, cuando comienza a circular la información sobre la baja del caudal, las reservas pueden disminuir hasta un 70 por ciento.
Muchos turistas consultan antes de viajar y, al enterarse de la situación, postergan la visita. La imagen del río atravesando el Cañón del Atuel es parte central de la experiencia, tanto para quienes practican rafting como para quienes buscan la clásica foto en el paisaje socavado por el agua.
Expectativa por Semana Santa y eventos deportivos
La atención ahora está puesta en Semana Santa y en eventos como el Pentatuel, que tradicionalmente movilizan visitantes. Desde el sector estiman que, al menos para esas fechas, podría liberarse agua de manera puntual para sostener la actividad.
Aunque no hay confirmación oficial, los prestadores confían en que se tendrá en cuenta la importancia del turismo para la economía regional.

Adaptación y aprendizaje en un contexto complejo
Más allá de las dificultades, el balance general no es completamente negativo. La temporada se sostuvo gracias a la planificación y a la capacidad de adaptación de los operadores, que ajustaron propuestas y aprovecharon los momentos de mayor demanda.
El cierre refleja, una vez más, la relación directa entre turismo y gestión del recurso hídrico. La planificación del agua define los tiempos de la actividad, y el desafío es sincronizar la oferta con la realidad natural del río.
Para quienes trabajan a diario en el Cañón del Atuel, el mensaje es claro: esperar un invierno con buenas nevadas será clave para el próximo verano.
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