El reciente y alarmante episodio ocurrido en la Escuela N° 1-102 “Entre Ríos” de Alvear Oeste, en el vecino departamento de General Alvear, encendió una fuerte alerta sobre la seguridad alimentaria en comedores escolares y comunitarios. La aparición de larvas y alimentos en avanzado estado de descomposición en viandas destinadas a alumnos de jornada extendida derivó en la intervención inmediata de la Dirección General de Escuelas (DGE), el retiro de estudiantes y una profunda preocupación en las familias.
En este contexto, la columna gastronómica de La Comunidad Despierta abordó la problemática desde una mirada técnica junto a Belén Ramos, inspectora del departamento de Bromatología, quien explicó los principales riesgos asociados a la manipulación, conservación y transporte de alimentos.
Ramos destacó que la inocuidad alimentaria es fundamental para garantizar que los alimentos sean seguros para el consumo humano, y remarcó la importancia de respetar las “claves de higiene” en cada etapa del proceso: desde la elaboración hasta la distribución.
Uno de los puntos centrales señalados fue la prevención de la contaminación cruzada, que ocurre cuando alimentos crudos entran en contacto con productos listos para consumir, generando un alto riesgo de proliferación bacteriana. En este sentido, subrayó la necesidad de mantener espacios exclusivos de trabajo, superficies lisas y correctamente desinfectadas, además de utensilios diferenciados.
La especialista también hizo hincapié en la correcta conservación de los alimentos, especialmente en la cadena de frío y en los tiempos de exposición a temperatura ambiente. Según explicó, cuando los productos permanecen demasiado tiempo fuera de condiciones seguras, pueden convertirse en un foco de contaminación invisible, ya que muchas bacterias no se perciben a simple vista ni por olor.
Respecto a las conservas caseras, advirtió sobre el riesgo del botulismo, una enfermedad grave provocada por toxinas que pueden desarrollarse en preparaciones mal esterilizadas. En estos casos, recomendó evitar prácticas domésticas que no cuenten con procesos industriales adecuados.
Otro de los temas abordados fue el manejo de alimentos con presencia de hongos o gorgojos, donde la inspectora fue clara: no es seguro consumir productos afectados, ya que la contaminación puede extenderse más allá de lo visible.
Finalmente, Ramos recordó la importancia de cocinar correctamente las carnes, especialmente el pollo y la carne picada, y evitar prácticas de riesgo como el consumo de alimentos crudos o mal cocidos.
“Lo fundamental es no arriesgar la salud: ante la duda, el alimento debe desecharse”, concluyó.
Escuchá la columna completa de Belén Ramos en La Comunidad Despierta y conocé todas las recomendaciones sobre seguridad alimentaria 👇





