La brecha salarial de género en Argentina sigue siendo una de las desigualdades más marcadas del mercado laboral. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que las mujeres ganan en promedio un 29% menos que los varones, una diferencia que supera el 40% en el empleo informal, según datos oficiales del INDEC correspondientes a 2025. El estudio advierte que estas desigualdades persisten pese a los avances sociales y que podrían profundizarse en el actual contexto económico.
Los datos surgen del informe “8M en perspectiva económica 2026”, elaborado a partir de estadísticas oficiales del INDEC. El estudio analiza las condiciones laborales de las mujeres en el país y advierte que las diferencias no solo se mantienen, sino que en algunos casos se profundizan.
La economista Aldana Denis, integrante del CEPA, explicó en una entrevista radial que la desigualdad se expresa en varios niveles: menor participación en el mercado laboral, mayor desempleo y salarios promedio más bajos.
Menor participación de las mujeres en el mercado laboral
Uno de los indicadores más claros de la desigualdad es la tasa de actividad. Mientras que el 70,1% de los varones participa del mercado laboral, en el caso de las mujeres el porcentaje cae al 52,6%.
La diferencia, cercana a los 18 puntos, refleja las dificultades estructurales que enfrentan muchas mujeres para acceder a un empleo remunerado.
A esto se suma que la desocupación femenina también es mayor. Según el relevamiento, la tasa de desempleo entre mujeres supera en aproximadamente 1,5 puntos porcentuales a la de los hombres.
La brecha salarial que persiste
La desigualdad más visible aparece en los ingresos. De acuerdo con los datos oficiales analizados por el CEPA, las mujeres ganan en promedio un 29% menos que los varones.
La distancia es aún mayor cuando se observa el empleo informal. En ese segmento, la brecha salarial puede superar el 40%.
Denis aclaró que este fenómeno no se explica únicamente por diferencias de sueldo en un mismo puesto de trabajo. La brecha salarial también surge de otros factores estructurales, como la menor cantidad de horas remuneradas y la concentración femenina en sectores con salarios más bajos.

Sectores precarizados y techo de cristal
El informe señala que las mujeres están sobrerrepresentadas en actividades como educación, salud y trabajo en casas particulares. Son sectores históricamente más precarizados o con menores niveles salariales.
A este fenómeno se lo conoce como “paredes de cristal”, que describe la tendencia a que las mujeres se concentren en determinados rubros laborales.
Por otro lado, también aparece el llamado “techo de cristal”, que se refiere a las dificultades para acceder a puestos jerárquicos o de mayor poder dentro de las organizaciones.
Esta combinación reduce el ingreso promedio femenino en comparación con el masculino.
La desigualdad en las tareas de cuidado
Otro factor central que explica la brecha laboral es la distribución desigual del trabajo doméstico.
Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INDEC, las mujeres dedican en promedio tres horas más por día que los varones a tareas de cuidado y trabajo doméstico no remunerado.
Ese tiempo adicional limita su disponibilidad para trabajar más horas, acceder a empleos formales o avanzar en su carrera laboral.
Impacto de las políticas públicas
El informe del CEPA también vincula la persistencia de estas desigualdades con el debilitamiento de políticas públicas orientadas a reducir las brechas de género.
Entre los ejemplos mencionados aparecen recortes o eliminación de programas sociales, de acompañamiento económico y de políticas vinculadas al cuidado.
Según Denis, estas herramientas cumplían un rol clave para reconocer las desigualdades existentes y destinar recursos para reducirlas.
Reforma laboral y efectos sobre las mujeres
El análisis también advierte sobre posibles impactos diferenciales de la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional.
Uno de los puntos señalados es la extensión del período de prueba en el régimen de trabajadoras de casas particulares, un sector altamente feminizado.
Según datos citados por el CEPA, en ese rubro ya se registró una caída del 35% en el salario de convenio desde noviembre de 2023 y la pérdida de miles de puestos de trabajo.
Para el centro de estudios, este tipo de medidas podría profundizar la precarización laboral femenina.
La feminización de la pobreza
El informe concluye que las desigualdades laborales se reflejan también en la distribución de los ingresos.
Las mujeres concentran una mayor proporción dentro de los sectores de menores recursos, un fenómeno conocido como “feminización de la pobreza”.
Esto ocurre porque combinan salarios más bajos, menor acceso al empleo formal y mayor carga de trabajo doméstico no remunerado.
En ese contexto, el estudio advierte que la evolución de la situación económica y del empleo será clave para determinar si estas brechas se reducen o continúan ampliándose en los próximos años.
Más sobre la brecha salarial de género en Argentina
https://centrocepa.com.ar/informes/756-8m-en-perspectiva-economica-2026
https://lv18.com.ar/preocupacion-por-las-cifras-de-violencia-de-genero-al-inicio-del-ano/






