El caso Pipi Benítez volvió a generar conmoción en San Rafael tras conocerse nuevos detalles de la agresión que dejó al exjugador de fútbol internado en grave estado. Según relató Cristian Pérez Barceló en una entrevista con LV18, Benítez salió de un boliche durante la madrugada del 30 de julio acompañado por tres amigos, pero luego se dirigió solo hacia la zona norte de la avenida San Martín.
“Lo agarraron dos tipos, uno de los cuales le da un par de piñas, un cabezazo en la cara”, relató.
Tras caer al suelo, recibió nuevas patadas y golpes mientras, según la reconstrucción difundida, otra persona le robaba el celular y la billetera.
El golpe que provocó la caída y la fractura
La agresión continuó cuando Benítez intentaba retirarse. “En el último golpe que recibe le genera el desplome, le genera un knockout inmediato”, explicó Cristian.
El impacto contra el cordón de la vereda le provocó una fractura de cráneo y una lesión cerebral que derivó en una internación en terapia intensiva. La situación médica comenzó a mostrar una señal alentadora cuando, según el relato, Benítez recuperó parcialmente la conciencia.
Dos acusados y una prisión preventiva por tres meses
En la investigación aparecen señalados Lautaro Rafael, conocido como “El Turco”, y Sete Milton, alias “Seth”. Según la entrevista, Rafael sería quien habría golpeado a Benítez, mientras Milton se presentó posteriormente ante la Policía.
Los acusados quedaron vinculados procesalmente a una tentativa de homicidio agravada. En la audiencia de prisión preventiva, el fiscal pidió que permanecieran detenidos para evitar riesgos durante la investigación.
El juez finalmente dispuso que continúen en prisión preventiva durante tres meses.
El otro impacto del caso: los testigos que se fueron
Más allá de la investigación judicial, el caso abrió otra discusión: la reacción de quienes presenciaron la agresión.
Cristian cuestionó que varias personas se retiraran del lugar. “Hay una decena de personas que se hicieron los boludos”, sostuvo. En contraste, destacó a un trapito, una empleada de Oxxo y un remisero que intervinieron o aportaron material clave.
La existencia de videos de la agresión terminó siendo determinante para reconstruir lo ocurrido y volvió a poner bajo la lupa la violencia urbana y la indiferencia frente a una persona que estaba siendo golpeada en plena vía pública.





