El conflicto por el cierre de Fate sumó este lunes un nuevo capítulo. La audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo entre la empresa y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) terminó sin acuerdo, por lo que el Gobierno llamó a una nueva reunión para el miércoles 4 de marzo a las 11.
El encuentro virtual buscaba destrabar la crisis abierta tras el anuncio del cierre de la histórica planta de neumáticos y el despido de 910 trabajadores. Sin embargo, según informó oficialmente la cartera laboral, no hubo avances entre las partes.
Desde el Ministerio de Capital Humano, que encabeza la Secretaría de Trabajo, señalaron que continuarán promoviendo instancias de diálogo para preservar el empleo, la producción y el cumplimiento de la normativa vigente.
Nueva audiencia tras el fracaso de la negociación
En un comunicado oficial, la Secretaría de Trabajo confirmó que, tras finalizar la audiencia entre FATE Sociedad Anónima Industrial Comercial e Inmobiliaria y el SUTNA, no fue posible alcanzar un entendimiento.
Ante ese escenario, el organismo dispuso una nueva convocatoria para el 4 de marzo a las 11, con el objetivo de retomar las negociaciones y evitar que el conflicto escale aún más.
La conciliación obligatoria dictada por el Gobierno nacional, con una vigencia de 15 días, tenía como finalidad retrotraer los despidos y generar una instancia de diálogo. No obstante, el cierre de la planta continúa y la tensión crece.

Vigilia y asambleas en la planta
El reclamo no es aislado. Empleados de otras empresas, como Georgalos y la firma de limpieza Limpia, se acercaron para expresar su solidaridad. El temor es que la crisis se extienda a todo el sector del neumático.
Desde el gremio sostienen que la empresa no cumplió con la conciliación obligatoria, ya que las puertas de la planta permanecen cerradas con candados. Para el sindicato, se trata de un lockout patronal en medio de un conflicto que lleva varias semanas.

Denuncian lockout patronal
Según el gremio, la medida oficial obligaba a retrotraer los despidos y restablecer las condiciones laborales mientras se negociaba una salida. Al no reabrirse la planta, interpretan que la compañía incumplió la disposición estatal.
En ese contexto, los representantes sindicales plantean que los empleados quedaron en medio de una disputa más amplia entre el Gobierno nacional y los dueños de la empresa, la familia Madanes Quintanilla, en un escenario marcado por la apertura de importaciones y la caída de la producción local.
El impacto social del cierre
El cierre de Fate, tras más de ocho décadas de actividad, deja a 910 familias en una situación crítica. Muchos trabajadores son el único sostén económico de sus hogares.
Carlos Oroño, empleado desde hace más de diez años en la compañía, explicó que además del salario, le preocupa la continuidad de la obra social. Uno de sus hijos tiene una discapacidad y necesita cobertura médica permanente. “Para nosotros es clave. Si perdemos la obra social, ingresar en otra sería muy complicado”, relató en una entrevista televisiva.
La incertidumbre se mantiene. La próxima audiencia será decisiva para saber si el conflicto encuentra un canal de resolución o si la crisis del sector se profundiza.





