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Crisis de la industria textil argentina: 7 de cada 10 máquinas están paradas y crece el riesgo de cierre

Por Verónica Iglesias

30 de abril de 2026
Comercios textiles reducen ventas en todo el país

La crisis de la industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. Con apenas un 24% de su capacidad instalada en funcionamiento, el sector enfrenta un escenario donde siete de cada diez máquinas permanecen apagadas y miles de puestos de trabajo están en riesgo.

En Mendoza, y particularmente en San Rafael, el impacto es aún más visible. La producción cayó más de un 30% y muchos emprendimientos locales deben elegir entre resistir o cerrar. En este contexto, la voz de Celia Parasecoli, diseñadora y referente de la alta costura, aporta una mirada directa desde el corazón del sector.

Una industria que se apaga

La caída del consumo interno aparece como el principal problema. Según datos del sector, el 88% de las empresas señala la falta de demanda como su mayor obstáculo.

A esto se suma el avance de las importaciones. Las compras “puerta a puerta” crecieron de forma exponencial, impulsadas por plataformas internacionales que ofrecen prendas a precios muy bajos. Este fenómeno cambió el comportamiento del consumidor, que hoy prioriza el precio por sobre la calidad.

Parasecoli lo explica con claridad: “No se puede culpar a quien compra un pantalón barato si no llega a fin de mes. Hoy la gente está en modo supervivencia”.

El impacto de las importaciones y la competencia desigual

El ingreso masivo de productos del exterior genera una competencia difícil de sostener para la industria local. Mientras en otros países los costos de producción son bajos, en Argentina los insumos textiles pueden duplicar o triplicar esos valores.

“Un mismo encaje puede costar 30 dólares afuera y entre 100 y 150 en el país”, ejemplifica la diseñadora. Esta diferencia no solo afecta la rentabilidad, sino que pone en riesgo la continuidad de talleres y pequeñas empresas.

Además, el crecimiento del mercado informal, como la reventa de ropa usada importada, agrava la situación del comercio formal.

El consumo cambia y golpea a la moda local

La crisis también modificó los hábitos de compra. La ropa de uso diario es la más afectada, mientras que segmentos como la alta costura resisten un poco más, aunque con dificultades.

“Cada vez hay menos fiestas, menos casamientos, menos celebraciones. Eso impacta directamente en nuestro trabajo”, señala Parasecoli.

Incluso quienes optan por comprar en el exterior muchas veces terminan recurriendo a modistas locales para arreglos, lo que refleja una paradoja en el consumo actual.

La diseñadora Celia Parasecoli describe el impacto de la crisis de la industria textil argentina en San Rafael

 

El costo de sostener un comercio

En ciudades como San Rafael, mantener un local se volvió cada vez más complejo. Los costos fijos —alquileres, impuestos y servicios— son similares a los de grandes centros urbanos, pero el volumen de ventas es mucho menor.

“Un comerciante acá vende una décima parte que en Mendoza, pero paga prácticamente lo mismo”, explica la diseñadora.

Esta ecuación obliga a muchos a reducir márgenes de ganancia o directamente cerrar sus puertas.

Entre la resistencia y la reconversión

Frente a este panorama, muchos actores del sector buscan adaptarse. Algunos reducen costos, otros cambian su modelo de negocio o apuestan a nichos específicos.

Parasecoli reconoce que hoy trabaja con márgenes mínimos para sostener su actividad. “Son épocas de ganar menos, no de enriquecerse”, afirma.

También plantea que las crisis pueden ser una oportunidad para replantear estrategias, aunque advierte que el proceso no será sencillo.

Una discusión que va más allá de la moda

El debate sobre la industria textil no se limita a la ropa. Involucra empleo, producción nacional y el modelo económico.

La diseñadora remarca que las decisiones políticas tienen un impacto directo en la vida cotidiana: “La gente tiene que entender que lo que vota define su realidad diaria”.

Un futuro incierto, pero con esperanza

A pesar del contexto adverso, desde el sector mantienen una mirada cautelosa pero esperanzada.

“Esto también va a pasar”, sostiene Parasecoli. Mientras tanto, el desafío será resistir, adaptarse y encontrar nuevas formas de sostener una industria que históricamente fue clave para la economía argentina.

Más sobre «crisis de la industria textil»

https://lv18.com.ar/crisis-social-en-argentina-padre-toto-pobreza/

https://www.facebook.com/cparasecoli