La crisis sanitaria en Mendoza sumó un nuevo episodio crítico tras el cierre de la Unidad Coronaria del Hospital Schestakow, una situación que volvió a generar cuestionamientos hacia la gestión del gobernador Alfredo Cornejo.
Reclamos por guardias impagas
El conflicto se originó por atrasos de varios meses en el pago de guardias a médicos cardiólogos. Aunque los salarios básicos estarían al día, los profesionales decidieron dejar de prestar ese servicio extra ante la falta de respuestas oficiales. Desde AMPROS, Claudia Iturbe confirmó que muchos trabajadores “no han cobrado las prestaciones”.

Pacientes derivados y preocupación médica
La falta de especialistas obligó a trasladar pacientes cardíacos a terapias intensivas generales y otras áreas del hospital sin atención específica en cardiología. Profesionales del nosocomio advirtieron que esta situación puede afectar la calidad de atención y aumentar los riesgos para personas con patologías complejas.
Según denunciaron trabajadores del hospital, algunos pacientes ingresaron con cuadros cardíacos y terminaron internados en Clínica Médica o terapia intensiva común ante la imposibilidad de utilizar la Unidad Coronaria.
Tecnología sin uso en plena crisis
Médicos y enfermeros señalaron además que el área cuenta con equipamiento de alta complejidad que hoy permanece inutilizado. También recordaron que la Unidad Coronaria ya había estado cerrada durante tres meses en otra etapa de conflicto.
Críticas a la gestión sanitaria provincial
El cierre del servicio volvió a poner bajo la lupa el manejo de la salud pública en Mendoza. Mientras crecen los reclamos por salarios atrasados y falta de profesionales, aumenta la incertidumbre sobre cuándo volverá a funcionar un sector clave para la atención cardíaca en el sur provincial.

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