La crisis vitivinícola que atraviesa Mendoza se profundiza con indicadores que preocupan a todo el sector productivo. La caída de las exportaciones, el desplome del consumo interno y el aumento sostenido de los costos configuran un escenario complejo para bodegas, productores y trabajadores.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino alcanzaron en 2025 los 661 millones de dólares, el nivel más bajo desde 2009. Al mismo tiempo, el volumen exportado sufrió una fuerte retracción: pasó de 193,3 millones de litros en 2020 a apenas 52,1 millones en 2024.
Estos números reflejan el deterioro de una de las principales economías regionales de la provincia.
Caída del consumo interno y aumento de importaciones
El mercado local tampoco ofrece señales alentadoras. Durante 2025, el consumo interno de vino cayó 12,5%, marcando un nuevo mínimo histórico.
A esto se suma un fenómeno poco habitual para el sector: el crecimiento de las importaciones. En los últimos años, el ingreso de vino extranjero al país se multiplicó por 18, lo que suma presión sobre la producción local.
Menos ventas en el mercado interno, menor presencia en el exterior y mayor competencia externa conforman un escenario que productores y bodegas describen como una verdadera tormenta perfecta.

Precios de la uva en baja y costos en fuerte aumento
La tensión económica también se refleja en la cosecha. En la Vendimia 2026, el precio del tacho de uva cayó cerca del 30% en comparación con el año anterior.
En paralelo, los costos mayoristas registraron un aumento acumulado del 276% desde fines de 2023, según datos oficiales elaborados a partir de estadísticas del INDEC.
Desde la Federación de Obreros Vitivinícolas y Afines advierten que este contexto ya impacta en los salarios del sector y en las condiciones laborales de miles de trabajadores vinculados a la actividad.
El impacto social de la crisis vitivinícola
Legisladores justicialistas de Mendoza comenzaron a advertir sobre las consecuencias sociales que genera esta situación. Señalan que el problema no se limita a indicadores económicos, sino que afecta a miles de familias que dependen directa o indirectamente de la actividad.
La vitivinicultura sostiene gran parte del empleo en zonas rurales de la provincia, por lo que cualquier retroceso en el sector repercute en comunidades enteras.
Proponen declarar la Emergencia Vitivinícola
Frente a este escenario, el diputado sanrafaelino Germán Gómez presentó una serie de iniciativas para intentar contener la situación.
El paquete de medidas propone:
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Declarar la Emergencia Vitivinícola
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Establecer un precio mínimo para la uva
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Implementar alivio impositivo para productores y bodegas
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Convocar a una mesa de diálogo intersectorial
El objetivo es frenar la pérdida de superficie cultivada, que entre 2016 y 2025 superó las 27.700 hectáreas, y evitar el cierre de más viñedos en la provincia.

Un sector clave que enfrenta un momento crítico
La vitivinicultura es una de las actividades productivas más importantes de Mendoza y un motor económico para muchas regiones.
Sin embargo, con ventas en retroceso, rentabilidad deteriorada y viñedos que desaparecen año tras año, distintos actores del sector coinciden en que el tiempo de los diagnósticos se está agotando.
Para los representantes del sector productivo y legislativo, el desafío ahora es avanzar con medidas concretas que permitan sostener la actividad antes de que el impacto se vuelva estructural.
Información relacionada
https://lv18.com.ar/vitivinicultura-en-crisis-san-rafael-vendimia-2026/
https://www.argentina.gob.ar/inv





