Hay dolores que no se archivan. No prescriben. No se alivian con el paso del tiempo ni con comunicados judiciales. El dolor que dejó la Tragedia de la Cuesta de los Terneros es uno de ellos. A casi nueve años del siniestro que se cobró la vida de quince personas, la mayoría niños, una nueva decisión judicial vuelve a poner el caso en agenda. Esta vez, con una mezcla amarga de alivio y bronca.
La ratificación de las condenas y su significado judicial
La Cámara Federal de Casación Penal ratificó las condenas contra los responsables de adulterar la Revisión Técnica Obligatoria del micro que protagonizó aquel viaje fatal. No se trató de un error administrativo ni de una irregularidad menor. Fue una maniobra deliberada que permitió que una unidad en estado calamitoso circulara por rutas argentinas cargada de vidas.
“Este fallo confirma algo que siempre supimos: no fue una fatalidad, fue el resultado criminal de una red de corrupción”, expresó en LV18 el Doctor Rufino Troyano, abogado de varias de las familias de las víctimas.

Doctor Rufino Troyano, abogado de varias de las familias de las víctimas.
Una red de corrupción detrás de una tragedia evitable
La Justicia Federal puso nombre y apellido a quienes, con una firma y un sello apócrifo, habilitaron un colectivo que no debía circular. Las condenas incluyen cinco años de prisión para Mario Pinelli y penas de cumplimiento efectivo para los ingenieros involucrados.
El fallo es contundente y deja un mensaje claro: la falsedad ideológica y la desidia administrativa también matan. Y tienen consecuencias penales. Al menos en este fuero, la impunidad no pasó inadvertida.
El contraste entre la Justicia Federal y la provincial
Pero la noticia no llega sola. Viene acompañada de una contradicción que lastima. Mientras el fuero federal avanza y condena la trama de papeles falsos, la Justicia provincial sigue siendo una deuda abierta que se vuelve cada vez más pesada para las familias.
En Mendoza, aún se espera una definición clave: si Marcia Villagra, propietaria de la empresa, y Jorge Pinelli enfrentarán finalmente un juicio oral por homicidio.

La causa en Mendoza y la espera en la Suprema Corte
La causa provincial tuvo un punto crítico el año pasado, cuando un juez de primera instancia dictó el sobreseimiento por prescripción. Esa decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal y por las querellas, y hoy el expediente se encuentra en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.
“Estamos hablando de un expediente enorme, con miles de fojas, pero el tiempo de la Justicia no puede ser ajeno al tiempo del dolor”, señaló Troyano. La espera, para las familias, se transforma en una nueva forma de sufrimiento.
Dolo eventual y conocimiento del riesgo
Según la investigación, el colectivo había sido dado de baja y luego “rejuvenecido” en la documentación para poder circular. Se adulteró el año de fabricación, se falseó la RTO y se simuló una habilitación inexistente.
Para la querella, no hay dudas: existió dolo eventual. Es decir, conocimiento del riesgo y decisión consciente de asumirlo. “No podían ignorar el estado del micro ni la falsedad de los papeles. Eran garantes de la seguridad”, remarcó el abogado.
Nueve años de lucha, duelo y desgaste
El accidente ocurrió en 2017. Desde entonces, las familias transitan un camino largo y desgastante, marcado por audiencias, recursos, fallos contradictorios y promesas de justicia que se demoran.
No se trata solo de una causa judicial. Se trata de vidas que quedaron suspendidas en el tiempo, de rutinas que nunca volvieron a ser las mismas, de cumpleaños que ya no se celebran.

Las secuelas que siguen marcando a los sobrevivientes
La tragedia de la Cuesta de los Terneros no dejó únicamente víctimas fatales. Hubo sobrevivientes con lesiones gravísimas y otros con secuelas que aún hoy condicionan su vida cotidiana. El impacto alcanzó a cada familia que viajaba en ese colectivo.
“El dolor sigue presente. No es solo el recuerdo, es la ausencia de respuestas”, repiten quienes acompañan el proceso desde hace casi una década.
Una herida abierta en la Cuesta de los Terneros
La ratificación de las condenas federales es un paso importante. Trae algo de alivio. Pero no alcanza. La cadena de responsabilidades sigue incompleta y el mensaje social de una causa inconclusa es peligroso.
Las familias no buscan revancha. Buscan justicia. Buscan la certeza de que nadie más suba a un colectivo que no debería circular. Que el Estado llegue a tiempo. Que la historia de la Cuesta de los Terneros no se repita.
El dolor no prescribe. El compromiso de la Justicia con la verdad tampoco debería hacerlo.
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