La victoria de la Selección Argentina frente a Inglaterra dejó imágenes imborrables dentro y fuera de la cancha. Entre los miles de hinchas que alentaron en el estadio de Atlanta estuvo el sanrafaelino Raúl Oyola, quien, en diálogo con LV18, compartió un testimonio cargado de emoción sobre una jornada que aseguró recordará «para toda la vida».
Un partido que se vivió con el corazón
«Hemos gritado, hemos llorado, terrible», confesó apenas comenzó la entrevista, con la voz quebrada por los festejos.
Para Oyola, el encuentro fue una mezcla permanente de nervios, ansiedad y esperanza.
«Cuando llegó el empate dijimos: ‘Listo, esto no termina’. Se veía que ellos ya no sabían cómo contener al equipo», recordó.
La tensión con los hinchas ingleses
El sanrafaelino relató que compartió la tribuna con una fila completa de simpatizantes ingleses.
«Antes del partido nos saludamos, pero después empezaron a insultar a Messi y nosotros también respondimos. Es muy difícil aguantarse con las pasiones que despierta el fútbol, aunque por suerte no pasó de algunos insultos y gestos».
También contó que el operativo de seguridad fue mucho más estricto que en otros encuentros.
«Vimos cómo a un hincha le hicieron sacarse una remera con las Islas Malvinas. Había muchísimo control».
Lágrimas, abrazos y una noche inolvidable
El final fue pura emoción.
«Llorar como loco. Uno se abraza con cualquiera. Éramos tres filas abrazándonos. Fue una felicidad increíble», describió.
La ansiedad había sido tanta que ni siquiera pudieron almorzar antes del partido.
«La noche anterior casi no habíamos dormido tratando de conseguir entradas. Después del encuentro fuimos directo a comer porque no habíamos probado bocado».
Un sueño cumplido para un hincha argentino
Aunque la ilusión era seguir acompañando a la Selección, las obligaciones laborales marcaron el regreso.
«Nunca habíamos venido a un Mundial y haber visto toda la etapa eliminatoria fue una experiencia increíble. Cumplimos un sueño», afirmó.
El testimonio de Raúl Oyola refleja lo que vivieron miles de argentinos en Atlanta: una jornada de sufrimiento, pasión y desahogo que quedará grabada para siempre en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de estar allí.






