En el Día de la Sanidad, la historia de Susana Torres permite mirar la medicina desde un lugar menos visible: el vínculo cotidiano con los pacientes, las desigualdades que atraviesan la atención pública y también las situaciones que dejan huella.
La médica pediatra de San Rafael lleva casi 26 años de profesión y pasó buena parte de su trayectoria atendiendo a niños y familias en distintos puntos del departamento.
En diálogo con LV18, recordó sus comienzos y aseguró: “Volvería a elegir ser médica y ser pediatra. No me arrepiento”.
Una carrera marcada por generaciones
Torres contó que trabajó durante casi dos décadas en Villa y Capitán Montoya, donde llegó a atender a distintas generaciones de una misma familia.
“Me ha pasado de estar ahora y preguntar por su hijo y me dicen: ‘Doctora, mi hijo ya tiene 23’”, relató entre risas.
Pero la profesión también la enfrentó a escenarios mucho más duros.
La cara más difícil de la pediatría
La especialista recordó casos de niños en estado terminal y explicó que acompañar a una familia en esas circunstancias es uno de los momentos que más la marcaron.
“Esos son los momentos que te marcan mucho”, reconoció. Para Torres, la tarea médica no termina en el diagnóstico: también implica escuchar, contener y acompañar.
Su experiencia en zonas alejadas le mostró, además, las diferencias que existen según el lugar donde vive cada paciente. En esos contextos, explicó, muchas veces el profesional debe resolver con recursos limitados y sin acceso inmediato a estudios complementarios.
Alimentación, controles y una mirada sobre la infancia
La pediatra también habló de hábitos saludables y recomendó limitar el consumo de azúcar y gaseosas durante la infancia, además de promover la actividad física.
Al recordar qué significa elegir Medicina como profesión, dejó una definición que resume su recorrido: “Lo tenés que hacer con amor, con vocación, quererlo. Ahí está el secreto”.
En el Día de la Sanidad, su testimonio pone en primer plano una realidad que suele quedar detrás de cada consulta: cuidar también significa escuchar, acompañar y sostener a las familias en los momentos más difíciles.





