En cada Día del Locutor hay voces que merecen ser escuchadas. Algunas acompañan desde hace años a miles de oyentes y otras forman parte de la identidad de una radio. Este 3 de julio, LV18 reunió a dos referentes de la locución nacional: Vanesa «La Negra» Flores y Sebastián Costa, quienes dejaron un mensaje que trasciende la profesión y celebra a todos los comunicadores.
Una voz que siempre vuelve a sus raíces
Nacida en Malargüe, pero criada en San Rafael, Vanesa Flores no dudó cuando le preguntaron de dónde se siente. «Yo digo que soy de San Rafael», afirmó entre risas, recordando que llegó con apenas tres años y que allí descubrió su vocación.
«La radio me atraviesa como profesión, pero también como forma de vida», expresó. Convencida de que el medio seguirá vigente, sostuvo: «Mientras del otro lado haya alguien dispuesto a escuchar, nosotros vamos a tener el privilegio de acompañar con la voz».
También habló sobre el streaming, donde desarrolla una nueva etapa profesional. «No se requieren títulos, pero sí responsabilidad. Estás comunicando y eso implica un compromiso enorme», remarcó. Antes de despedirse dejó una frase que resume su filosofía: «Nunca dejemos de usar la voz para construir».
La voz que identifica a LV18
Desde 2016, Sebastián Costa es la voz institucional de LV18 y uno de los locutores más reconocidos de Latinoamérica. Durante la entrevista confesó que mantener durante tantos años el vínculo con una misma emisora es un verdadero orgullo.
«Es un súper orgullo y una súper alegría», aseguró. Acostumbrado a campañas publicitarias de corta duración, valoró especialmente la continuidad con la radio sanrafaelina.
Sobre su trabajo explicó: «Tengo la suerte de que en el noventa por ciento de los trabajos me pagan por ser natural», mientras que al cierre agradeció la libertad artística que encuentra en LV18 y envió un saludo especial: «Feliz día para todos los comunicadores, aunque no sean locutores».
En este Día del Locutor, las historias de Vanesa Flores y Sebastián Costa recuerdan que detrás de cada micrófono hay mucho más que una buena voz: hay pasión, compromiso y el deseo permanente de acompañar a quienes escuchan.







