Este viernes 30 de octubre, Diego Armando Maradona cumpliría 66 años. A casi seis años de su fallecimiento, ocurrido el 25 de noviembre de 2020, la figura del astro argentino continúa vigente en la memoria de millones de personas que encuentran en su historia una fuente inagotable de admiración y pasión.
Nacido el 30 de octubre de 1960 en el Policlínico Evita de Lanús y criado en Villa Fiorito, Diego comenzó a construir su leyenda desde muy pequeño. Aquellos primeros sueños de llegar a lo más alto del fútbol quedaron inmortalizados en una entrevista en la que, con inocencia y determinación, expresaba sus dos grandes deseos: jugar un Mundial y salir campeón.
El camino hacia la gloria comenzó a tomar forma el 20 de octubre de 1976, cuando, con apenas 15 años, debutó en Primera División con la camiseta de Argentinos Juniors. Fue el inicio de una carrera extraordinaria que lo llevaría a convertirse en uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.
Su recorrido incluyó algunos de los clubes más importantes del mundo. En 1981 llegó a Boca Juniors y conquistó el Torneo Metropolitano. Luego pasó al Barcelona de España, antes de desembarcar en 1984 en el Napoli, donde escribió una de las páginas más gloriosas de la historia del fútbol italiano.
En el sur de Italia, Maradona se transformó en mucho más que un futbolista. Con su talento y liderazgo llevó al Napoli a conquistar dos títulos de Serie A, una Copa Italia y una Copa de la UEFA, desafiando el dominio de los grandes equipos del norte y convirtiéndose en un ídolo eterno para los napolitanos.
Sin embargo, su consagración definitiva llegó con la Selección argentina. En el Mundial de México 1986, como capitán del equipo conducido por Carlos Salvador Bilardo, lideró a la Albiceleste hacia el título mundial. En los cuartos de final frente a Inglaterra dejó dos imágenes que quedaron grabadas para siempre: la polémica «Mano de Dios» y el inolvidable «Gol del Siglo», considerado una de las mayores obras de arte de la historia del deporte.

Cuatro años después, volvió a conducir a Argentina hasta una final mundialista, esta vez en Italia 1990. Tras su paso por el Sevilla y Newell’s Old Boys, disputó su último Mundial en Estados Unidos 1994, en una competencia que terminó abruptamente con su salida del torneo.
En 1995 regresó a Boca Juniors para afrontar el tramo final de su carrera como futbolista profesional. Su despedida definitiva de las canchas llegó en octubre de 1997, en un superclásico frente a River Plate.
Pero el fútbol todavía le tenía reservado otro capítulo. En 2008 asumió como entrenador de la Selección argentina y cumplió uno de aquellos sueños que habían comenzado a tomar forma durante su infancia: representar al país desde otro lugar en una Copa del Mundo. En Sudáfrica 2010, condujo al equipo nacional hasta los cuartos de final.
Después llegaron nuevas experiencias como director técnico, con pasos por distintos clubes y países. Su última etapa en el fútbol argentino fue al frente de Gimnasia y Esgrima La Plata, donde recibió el cariño de los hinchas y dejó una vez más su sello.
A 66 años de su nacimiento, Maradona sigue siendo mucho más que un recuerdo. Su figura permanece en los murales, las camisetas, las tribunas y las conversaciones futboleras de cada rincón del planeta. Porque hay futbolistas que dejan estadísticas y títulos, pero Diego dejó una huella que trasciende generaciones. Y su leyenda, lejos de apagarse, sigue creciendo.





