El tatuaje dejó de ser una expresión asociada a la rebeldía o a subculturas específicas para consolidarse como un fenómeno cultural masivo en la Argentina. Así lo refleja el informe “Radiografía del tatuaje en Argentina”, elaborado por el Universidad Argentina de la Empresa, que indica que 6 de cada 10 argentinos tienen al menos un tatuaje.
Sobre esta transformación social y cultural, habló en LV18 el tatuador sanrafaelino Matías Gamba, quien aseguró que el crecimiento del rubro también se percibe con fuerza a nivel local.
“Hay temporadas donde el trabajo se activa mucho más, especialmente en verano, cuando la gente decide mostrarse más y animarse a tatuarse”, explicó.

Gamba detalló que hoy el público es cada vez más amplio y diverso: adolescentes, adultos jóvenes y también personas mayores que llegan incluso a hacerse su primer tatuaje después de los 70 años.
“El perfil cambió totalmente. Ya no es algo de un solo grupo etario; atraviesa generaciones y estilos de vida”, sostuvo.
El informe de la UADE coincide con esa mirada y remarca que el tatuaje se convirtió en una forma de expresión personal, estética e identitaria, impulsada por la influencia de celebridades, deportistas, músicos y, especialmente, las redes sociales. Esta visibilidad contribuyó a su normalización en ámbitos sociales y laborales donde antes era mal visto.
En paralelo, el rubro también se profesionalizó.

“Hoy no es solo tatuar: importa la técnica, la higiene, el diseño y el estilo. El tatuador pasó a ser visto como un artista”, señaló Gamba, quien trabaja principalmente con estilos realistas, en negro y a color, y remarcó que los costos dependen del tamaño, la complejidad y las horas de trabajo.
Con nuevas tendencias, mayor conciencia sanitaria y una fuerte carga simbólica, el tatuaje se afirma como una de las expresiones culturales más representativas de esta época.





