El gasoducto dejó de ser una promesa y ya se convirtió en una de las obras más importantes para el desarrollo de San Rafael y General Alvear. En la inauguración oficial, el senador provincial Walther Marcolini recordó el largo camino recorrido y aseguró que se trata de una infraestructura «estratégica» para el futuro de la región.
Una obra que cambia la vida de miles de familias
Marcolini, quien firmó el primer convenio junto al entonces intendente Emir Félix en plena pandemia, sostuvo que durante sus ocho años de gestión en General Alvear no pudo concretar una sola conexión domiciliaria de gas. «Nadie puede estar en contra de una obra que mejora la calidad de vida y lleva progreso a tanta gente», afirmó.
El legislador remarcó además que el acceso al gas natural permitirá dejar atrás alternativas mucho más costosas, como la leña o las garrafas, cuyo valor hoy representa un fuerte impacto para la economía familiar.

El gasoducto también apunta al desarrollo industrial
El senador explicó que la obra no sólo beneficiará a los hogares, sino que abre la puerta a nuevas inversiones y al crecimiento de empresas ya instaladas. «Las industrias y las pymes necesitan energía para crecer. Este es un tema central para el desarrollo económico del Sur mendocino», señaló.
El llamado al diálogo político
Consultado por las diferencias políticas surgidas durante la ejecución del proyecto, Marcolini evitó profundizar la polémica y pidió priorizar el consenso. «Siempre habrá tensiones, pero necesitamos dialogar y trabajar juntos para concretar las obras que la región necesita», expresó.
Finalmente, reiteró su preocupación por la posibilidad de que Mendoza quede fuera del régimen de Zona Fría y sostuvo que espera que el Senado nacional revise la iniciativa para mantener los beneficios a los usuarios mendocinos.





