La producción de ajo en Mendoza atraviesa una campaña marcada por la incertidumbre. Costos elevados, presión impositiva, lluvias y competencia internacional condicionan a los productores del Valle de Uco, uno de los principales polos ajeros del país.
Ajo en Mendoza: costos e impuestos bajo la lupa
En diálogo con LV18, el ingeniero y productor Gabriel Testa, integrante de la Sociedad Rural del Valle de Uco, advirtió que las economías regionales atraviesan “serios problemas” para ser competitivas.
La entidad desarrolló el Índice Rural Uco (IRU), junto al economista Ernesto Connor, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), para medir costos, rentabilidad e impuestos. Según Testa, del análisis surge que “más o menos en los últimos años el cincuenta por ciento del costo de producción de una hectárea de ajo va a impuestos”.
El productor sostuvo que cerca del 80% de esa carga corresponde a tributos nacionales y reclamó una reducción impositiva para recuperar competitividad frente a otros países productores.

Lluvias y cosecha, una combinación que preocupa
El clima aparece ahora como otro factor de riesgo. Testa explicó que el ajo atraviesa un momento clave y que la continuidad de las lluvias podría complicar la cosecha y la calidad del producto.
“Si esto sigue, perdura en el momento de cosecha, va a ser crítico”, advirtió. Según explicó, los productores necesitan una ventana de entre 10 y 15 días de buen tiempo para arrancar y acondicionar la producción.
A esto se suma la competencia del ajo chino en Brasil. El dirigente recordó que el ingreso de ese producto se incrementó luego de modificaciones en las condiciones antidumping. Sin embargo, este año observa un escenario algo más favorable por el menor ingreso de ajo chino y los problemas climáticos que afectaron a productores brasileños.
El desafío de sostener al campo mendocino
Testa también reclamó herramientas financieras para evitar que los productores deban vender el ajo inmediatamente después de la cosecha. “Necesitamos quizás crédito más blando para poder cosecharlo y guardarlo”, señaló.
Mientras tanto, la Sociedad Rural del Valle de Uco avanza con nuevos índices para el orégano y la vid. El objetivo es poner números sobre la realidad productiva y contar con información concreta para reclamar políticas que permitan sostener las economías regionales.





