El regreso al trabajo luego del receso de verano no siempre implica volver con energías renovadas. Por el contrario, muchas personas experimentan cansancio, frustración y una sensación persistente de malestar conocida como estrés post vacaciones, un fenómeno cada vez más frecuente en el contexto actual.
Sobre este tema reflexionaron en LV18 las psicólogas Melina Martín y Marcela Gauvron, integrantes del espacio radial Voces que sanan, quienes analizaron cómo el agotamiento acumulado, las expectativas poco realistas y la presión laboral impactan directamente en la salud mental.
“Llegamos a las vacaciones con un nivel de fatiga física y mental muy alto. Entonces, cuando el descanso finalmente llega, el cuerpo necesita tiempo para frenar, pero muchas veces ese tiempo no alcanza”, explicó Marcela Gauvron. A ello se suma, según indicó, la ansiedad por “aprovechar al máximo” los días libres y la frustración por no cumplir con todo lo planificado.

Vacaciones que no desconectan
Durante la charla, las profesionales señalaron que incluso en vacaciones persiste la exigencia de ser productivos.
“Hay una fantasía de que en el receso vamos a resolver todo lo pendiente, y eso termina generando más desgaste. De ahí surge esa frase tan repetida: ‘necesito vacaciones de las vacaciones’”, remarcaron.
En esa línea, Melina Martín advirtió que el cuerpo y la mente permanecen en un estado constante de alerta.
“Nuestro sistema de alarma hoy está activado todo el tiempo, no por una amenaza concreta, sino por la sobreestimulación, la exigencia laboral y la incertidumbre económica. Eso tiene consecuencias físicas y emocionales”, sostuvo.
Contexto económico y salud mental
Ambas psicólogas coincidieron en que el contexto social y económico actual profundiza este cuadro.
“Muchas personas necesitan tener dos o tres trabajos para llegar a fin de mes. No hay pausa real, no hay desconexión, y eso impacta directamente en el psiquismo”, señaló Martín.
Este escenario también repercute en los vínculos. Las tensiones económicas, la comparación de ingresos dentro de la pareja y la dificultad para hablar de dinero pueden generar conflictos.
“Históricamente, sobre todo las mujeres, no fuimos educadas para hablar de plata ni para reclamar lo justo. Empezar a hacerlo también es una forma de cuidado”, reflexionó Gauvron.
Bajar expectativas y redefinir el descanso
Como claves para atravesar mejor el estrés post vacaciones, las especialistas destacaron la importancia de bajar las expectativas, aceptar que el descanso no siempre implica viajes o grandes planes, y valorar las pausas posibles.
“Descansar no es hacer más cosas, es permitir que la cabeza pare”, afirmaron.
También sugirieron limitar estímulos, poner límites al trabajo (incluso en vacaciones) y generar espacios de calidad en la vida cotidiana.
“Si no hay encuentros reales durante el año, las vacaciones pueden convertirse en un campo de conflicto. Para tener vacaciones de calidad, necesitamos una cotidianeidad más saludable”, concluyeron.





