En los últimos días comenzó a circular con fuerza en redes sociales y medios el fenómeno therian, una expresión identitaria que generó sorpresa y debate público. Para aportar claridad y evitar miradas estigmatizantes, LV18 dialogó telefónicamente con la Romina Pisano, psicóloga clínica, quien explicó de qué se trata este fenómeno y cuándo puede requerir atención profesional.

Romina Pisano, psicóloga clínica.
Según detalló la Lic. Romina Pisano, el therianismo no es un trastorno psicológico ni forma parte de las clasificaciones de patologías mentales. Se trata de un fenómeno identitario y subcultural, que se vincula con la necesidad de pertenencia, especialmente en adolescentes y jóvenes adultos.
“Las modas y las identificaciones son contagiosas; siempre existieron tribus urbanas. Hoy aparece esta forma, antes fueron otras”, explicó.
La especialista diferenció el fenómeno therian del furry. Mientras que los furrys utilizan disfraces completos generalmente en eventos recreativos, los therians suelen usar máscaras y actuar como animales, sintiendo una identificación parcial y simbólica con ellos. Aun así, aclaró que no se perciben como animales en su totalidad, conservan conciencia de su identidad humana y de la realidad.

Pisano subrayó que no debe patologizarse automáticamente lo diferente. El punto clave, según explicó, es observar el funcionamiento de la persona: si mantiene vínculos sociales, asiste a la escuela o al trabajo, tiene intereses variados y no presenta aislamiento, rigidez extrema ni pérdida del juicio de realidad, no hay indicadores clínicos de alarma.
En relación a la preocupación de madres y padres, la psicóloga fue clara:
“No hay que ridiculizar ni humillar. La humillación es mucho más peligrosa que una máscara”.
Recomendó adoptar una actitud de curiosidad genuina, preguntar, escuchar y tratar de comprender qué representa simbólicamente esa identificación para el joven.
“Cumple una función: pertenecer, diferenciarse, construir identidad”, explicó.
El alerta aparece cuando la conducta deja de ser funcional: aislamiento marcado, deterioro en la vida cotidiana, rigidez del pensamiento o riesgos para sí mismo o terceros. En esos casos, sí se aconseja una consulta profesional.
“Como psicólogos, nos preocupa más un joven vacío, apagado, que no se identifica con nada, que alguien que encuentra un grupo y una identidad”, concluyó.





