Hubo aplausos, emoción y una sensación compartida: la de haber alcanzado algo que parecía imposible. La inauguración del Gasoducto de San Rafael no solo marcó el final de una obra de infraestructura. También puso punto final a 15 años sin nuevas conexiones de gas y abrió una puerta al crecimiento para miles de familias e industrias del sur mendocino.
«San Rafael lleva 15 años sin poder conectar una hornalla», recordó el ingeniero Pablo Ojeda, referente técnico de la U.T.E. conformada por Oasa y Chavanne, encargada de ejecutar la obra. Y agregó: «Una empresa quería producir en San Rafael y había que decirle que se fuera a otra provincia porque acá no había gas».
La única obra que logró sobrevivir
Ojeda destacó que el Gasoducto de San Rafael es un caso excepcional en Argentina.
«No conozco otro caso igual. San Rafael es la única obra que salió a flote desde 2023 a la fecha», afirmó.
El ingeniero recordó que el cambio de gobierno nacional dejó paralizadas numerosas obras de infraestructura y que el municipio dio una fuerte batalla judicial para evitar que el proyecto quedara abandonado.
«Tener una inversión al 90% y dejarla deteriorarse era gravísimo. Si esto no se ponía en funcionamiento, se arruinaba y se perdía», aseguró.

«Es la Fórmula 1 de los ductos»
La megaobra incluyó más de 50 kilómetros de cañería de alta presión y dos Estaciones Reguladoras de Presión. Según Ojeda, el nivel de complejidad fue extraordinario.
«Esta es la Fórmula 1 de los ductos. Son obras con los mayores requisitos de calidad porque un error en una cañería de gas puede costar vidas», explicó.
Además, destacó el orgullo que significó para la empresa participar del proyecto.
«No son obras que se ven todos los días. Poder trabajar en algo así es un orgullo enorme».
El gas ya está en los caños
La noticia más esperada ya es una realidad. «Los caños están con gas, están inflados y esperando a los usuarios», confirmó Ojeda.
Ahora, los vecinos de San Rafael y General Alvear podrán iniciar los trámites ante Ecogas para acceder al servicio. Después de una espera que pareció eterna, el Gasoducto de San Rafael ya empezó a cambiar la historia de toda una región.





