El bolsillo de los argentinos volvió a recibir un golpe. El ingreso disponible, es decir, el dinero que permanece luego de afrontar gastos esenciales como tarifas, alquiler, transporte, internet, educación y medicina prepaga, registró una nueva caída durante mayo y ya se ubica 16,5% por debajo del promedio de 2023, según un informe de la consultora Equilibra.
El indicador mostró un descenso mensual del 2,1% y una baja interanual del 5,1%, reflejando que la desaceleración de la inflación todavía no logra traducirse en una mejora concreta para el poder de compra de los hogares.
Los trabajadores registrados fueron los más afectados
El informe señala que los asalariados privados registrados sufrieron la mayor pérdida de ingreso disponible, con una caída mensual del 3%. En tanto, los empleados públicos también registraron un deterioro, con un retroceso del 1,3% respecto de abril y una baja interanual que superó el 10%.
Los jubilados mostraron una leve recuperación mensual gracias a la menor inflación, aunque el alivio todavía resulta insuficiente para compensar el deterioro acumulado en los últimos años.

El aumento de los gastos fijos sigue presionando a las familias
Especialistas explican que el problema no pasa únicamente por el salario. Aunque algunos ingresos evolucionan por encima de la inflación general, el incremento sostenido de los servicios, el transporte, los alquileres y otros gastos permanentes continúa absorbiendo una parte cada vez mayor del presupuesto familiar.
Como consecuencia, el dinero disponible para consumo, ahorro o recreación sigue reduciéndose y limita la recuperación del mercado interno.
El consumo continúa mostrando señales de debilidad
La pérdida del ingreso disponible también se refleja en los hábitos de consumo. Cada vez más familias ajustan gastos considerados no esenciales y priorizan cubrir necesidades básicas. Restaurantes, actividades recreativas y compras no indispensables aparecen entre los primeros rubros afectados.
Aunque algunas consultoras proyectan una leve mejora para junio por la desaceleración inflacionaria y una recuperación parcial de los salarios privados, el desafío continúa siendo revertir una tendencia que mantiene al ingreso disponible muy por debajo de los niveles registrados antes del cambio de escenario económico de 2023.





