Los Jardines Maternales Municipales de San Rafael iniciaron el ciclo lectivo 2026 con una matrícula que supera los 2.100 niños y niñas de entre 45 días y 3 años. Se trata de un número que confirma el crecimiento sostenido de estos espacios y su importancia para el desarrollo temprano y la organización de miles de familias del departamento.
Actualmente funcionan 28 sedes distribuidas entre ciudad y distritos. Este año se sumaron dos nuevos espacios en Goudge y Real del Padre, lo que permitió ampliar la cobertura territorial y acercar el servicio a zonas más alejadas del casco céntrico.
En diálogo con LV18, Gabriela Fernández, directora del Jardín Jugar y Crecer, explicó cómo se vive el inicio de este nuevo año.
Fernández dirige uno de los 28 jardines que forman parte de la red municipal. El Jardín Jugar y Crecer funciona en Comandante Torres al 500, en el predio de la ex Bodega Bianchi.
Allí asisten 84 niños distribuidos en dos turnos. El horario es amplio: abre sus puertas a las 6.45 y permanece en funcionamiento hasta las 18. Esta franja extendida es uno de los aspectos más valorados por las familias.
Una red que abarca ciudad y distritos
En total, la red municipal atiende a más de 2.100 pequeños en todo el departamento. Detrás de esa cifra hay un equipo humano de alrededor de 320 personas entre docentes, auxiliares pedagógicas y personal de cocina.
Educación y contención social en la primera infancia
Los jardines maternales municipales no solo cumplen una función educativa. También cumplen un rol social clave.
La mayoría de los niños recibe desayuno y merienda, y en algunos casos también almuerzo. Esto implica una tarea coordinada entre docentes y auxiliares, ya que el cuidado integral incluye alimentación, higiene, estimulación y acompañamiento emocional.
“Es un trabajo en conjunto”, explicó la directora. “No solo las docentes acompañamos a los chicos, necesitamos a todo el equipo”.
El servicio que brindan estos Centros Educativos de Primera Infancia (CEPI) está pensado para responder a las necesidades reales de las familias trabajadoras. Muchas madres y padres requieren jornadas más extensas que las que ofrece el sistema formal, donde la sala de tres años suele tener una carga horaria de poco más de tres horas. En cambio, en los jardines municipales los turnos pueden alcanzar las siete horas.
La alta demanda y las inscripciones anticipadas
La demanda creció de manera significativa en el último período de inscripción. Según relató Fernández, muchas familias se acercaron incluso antes del nacimiento de sus hijos para asegurar una vacante.
El contexto económico influye. Cada vez más madres y padres necesitan retomar o sostener su trabajo poco tiempo después del nacimiento. En ese escenario, contar con un espacio confiable y cercano se vuelve fundamental.
La posibilidad de dejar a sus hijos en manos de profesionales formados en primera infancia brinda tranquilidad y permite organizar la vida laboral y familiar con mayor previsibilidad.

El período de adaptación, un momento clave
El inicio del ciclo trae consigo uno de los desafíos más sensibles: el período de adaptación.
Para muchos niños es la primera experiencia de separación de su madre, padre o cuidador. Por eso el proceso se realiza de manera gradual y respetando los tiempos de cada pequeño.
“Las familias nos están dejando su tesoro más grande”, señaló la directora.
La adaptación implica que los niños se familiaricen con las docentes y el espacio, y que también las familias construyan un vínculo de confianza con el jardín.
Aunque es un momento cargado de emoción, desde la institución remarcan que se trabaja con respeto y acompañamiento constante.
Trayectorias que comienzan a los 45 días
Los jardines maternales municipales reciben niños desde los 45 días hasta los 3 años. Muchos comienzan en sala de lactantes y egresan al finalizar la sala de tres.
Otros se incorporan en sala de uno o de dos años, según la necesidad de cada familia. Si bien en el sistema formal existen salas de tres, la propuesta municipal sigue siendo elegida por su amplitud horaria y el acompañamiento integral que ofrece.
La matrícula completa en casi todas las salas confirma que estos espacios se consolidaron como una política pública clave en materia de primera infancia.

Un servicio que impacta en toda la comunidad
Detrás de cada cifra hay historias concretas: padres que pueden salir a trabajar, madres que retoman estudios, niños que socializan por primera vez y equipos docentes que acompañan cada etapa.
Con 28 sedes activas y más de 2.100 niños asistiendo, los jardines maternales municipales se afianzan como una red educativa y social imprescindible para San Rafael.
El ciclo 2026 comenzó con alta demanda, nuevas sedes y el compromiso renovado de seguir acompañando a las familias desde los primeros meses de vida.
Más sobre jardines maternales:
https://www.sanrafael.gov.ar/comenzo-el-ciclo-lectivo-de-los-jardines-maternales-municipales/






