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La industria textil: producción en caída, fábricas paralizadas y empleo en riesgo

Por LV18 San Rafael

30 de enero de 2026
industria-textil
La industria textil argentina enfrenta una fuerte caída de la producción, con fábricas trabajando muy por debajo de su capacidad y miles de puestos de trabajo en riesgo

El debate sobre el desempleo y el cierre de empresas volvió a instalarse con fuerza en la agenda económica y social. En ese contexto, uno de los sectores que genera mayor preocupación es la industria textil, históricamente intensiva en mano de obra y clave para el entramado productivo nacional. En comunicación telefónica con LV18, una economista especializada en el sector describió un escenario crítico, con números que reflejan la profundidad del problema.

Según los datos oficiales del INDEC citados durante la entrevista, la industria textil atraviesa más de dos años consecutivos de caída. La producción mostró en noviembre una retracción cercana al 50 % en comparación con el mismo mes de dos años atrás, un registro que ubica al sector entre los más golpeados del entramado industrial argentino. Este derrumbe se traduce en un uso de la capacidad instalada que ronda apenas el 30 %, lo que implica que alrededor del 70 % de la maquinaria permanece detenida.

Este nivel de paralización no se observaba ni siquiera en momentos excepcionales como los meses más duros de la pandemia. La situación no es aislada: forma parte de una caída más amplia de la producción industrial, que también afecta a rubros como metalmecánica, minerales no metálicos, químicos y materiales vinculados a la construcción. Sin embargo, en el caso textil, el impacto es más profundo por su dependencia del mercado interno y su alto componente laboral.

Uno de los factores centrales señalados es el tipo de cambio apreciado, que resta competitividad a la producción nacional frente a los productos importados. A esto se suma una apertura comercial acelerada y el desmantelamiento de regulaciones que antes funcionaban como barreras de resguardo para la industria local. En ese marco, el ingreso masivo de indumentaria importada, principalmente desde Asia, ha ganado participación en el mercado interno a precios con los que la producción local no puede competir.

También se mencionó el crecimiento de plataformas digitales de venta internacional, que permiten el ingreso de productos sin controles efectivos, con baja o nula carga impositiva y sin verificación de estándares laborales o ambientales. Este fenómeno no solo presiona a la baja los precios, sino que introduce una competencia considerada desleal, al compararse con una industria nacional que enfrenta altos costos fiscales, laborales y logísticos.

El impacto social es directo. La cadena de valor textil emplea a cientos de miles de personas en todo el país, muchas de ellas en economías regionales. Los datos oficiales marcan decenas de miles de puestos de trabajo registrados perdidos, a lo que se suma un universo aún mayor de empleo informal afectado. La caída del consumo interno, producto del deterioro del poder adquisitivo, completa un cuadro complejo: menos ventas, menos producción y más cierres de empresas.

Desde el sector advierten que, pese a los reiterados planteos, no se han obtenido respuestas concretas por parte del Gobierno nacional. Reclamos como una reforma tributaria que alivie la carga sobre la producción, políticas de incentivo al empleo y una estrategia industrial de largo plazo siguen sin avances significativos.

En diálogo con LV18, la economista y jefa de la Fundación Proteger, Lucia Knorre, sintetizó un diagnóstico que atraviesa a todo el sector: sin políticas que equilibren la competencia externa y reactiven el mercado interno, la industria textil continuará perdiendo capacidad productiva y puestos de trabajo, profundizando una crisis que ya tiene impacto directo en miles de familias argentinas.