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Leonardo Rafael advierte sobre un consumo de carne “estable pero distorsionado” en pleno período de vacaciones 

Por LV18 San Rafael

29 de enero de 2026
El mercado cárnico argentino muestra señales de estabilidad en el consumo.

Entre vacaciones, precios sostenidos y la falta de un plan ganadero de largo plazo, el mercado cárnico argentino muestra señales de estabilidad en el consumo, pero con tensiones estructurales que podrían impactar en los próximos meses. En una entrevista telefónica con LV18, referentes del sector analizaron el presente y el futuro inmediato de uno de los pilares de la dieta nacional. 

El consumo de carne vacuna en Argentina vive una etapa particular. Lejos de una caída abrupta, los niveles de ingesta se mantienen estables desde hace al menos dos años, aunque con variaciones estacionales que se hacen sentir con fuerza durante el verano. Así lo explicó Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), durante una entrevista telefónica concedida a LV18. 

“El consumo de carne en la Argentina está sostenido. Seguimos consumiendo prácticamente lo mismo desde hace dos años, sin una baja significativa”, aseguró Rafael. 

Sin embargo, el dirigente aclaró que enero suele ser un mes atípico, especialmente en grandes centros urbanos como el Área Metropolitana de Buenos Aires. “En este momento hay una caída del consumo en Buenos Aires porque mucha gente está de vacaciones, principalmente en la costa. Eso impacta directamente en la demanda”, explicó. 

Un consumo estable, pero condicionado por la estacionalidad

Durante la entrevista telefónica con LV18, Rafael detalló que estos movimientos no son nuevos y se repiten cada año. “Cuando empieza febrero y marzo, la gente vuelve con la heladera vacía y ahí se produce un pequeño repunte. Después el consumo vuelve a normalizarse”, afirmó. 

En términos históricos, el consumo promedio ronda los 50 kilos por habitante al año, una cifra que se mantiene estable en el corto plazo, pero que muestra un fuerte retroceso si se la compara con décadas anteriores. Para Rafael, esta situación no puede analizarse sin mirar el estancamiento de la producción ganadera. 

“El gran problema de la carne en la Argentina es que no hay un plan ganadero. El stock está estancado desde 1978, mientras la población creció casi un cien por ciento”, remarcó. 

Producción estancada y falta de previsibilidad

Durante el diálogo radial, el presidente de CAMyA fue contundente al señalar que la ausencia de políticas agroganaderas sostenidas en el tiempo limita cualquier intento de crecimiento del sector. “Argentina nunca tuvo un plan cárnico nacional. Eso nos deja muy marginales frente a países que sí apostaron a organizar su producción”, sostuvo. 

Rafael explicó que las decisiones erráticas en materia de exportaciones generaron desconfianza en los productores. “Hubo años en los que se incentivó producir novillos pesados para exportar y, de un día para el otro, se cerraron los mercados. Eso destruye cualquier planificación”, afirmó. 

“Imaginate un productor que pasó cuatro años preparando un animal para exportación y después le dicen que no se exporta más. Es imposible volver a confiar”, enfatizó. 

Exportaciones y mercado interno: dos realidades distintas

Otro de los puntos centrales abordados en la entrevista telefónica con LV18 fue la relación entre exportación y consumo interno. Rafael desmintió que el aumento de precios se deba exclusivamente a las ventas externas. “La hacienda que va a exportación no es la misma que consumimos en el mercado interno”, aclaró. 

Según explicó, el consumo local se basa principalmente en animales más livianos, mientras que la exportación demanda novillos más pesados o vacas de descarte, especialmente para mercados como China. “Son productos distintos, con destinos y usos distintos”, puntualizó. 

Qué puede pasar con los precios en los próximos meses

De cara al futuro inmediato, Rafael advirtió que el comportamiento de los precios dependerá de la relación entre oferta y demanda. “Hasta marzo no vemos aumentos significativos porque el mercado está abastecido. Después habrá que ver si la oferta alcanza”, señaló. 

“Si el productor decide retener hacienda y no hay suficiente oferta, eso puede generar aumentos. Es un negocio de oferta y demanda”, concluyó.