El crecimiento de las licencias de conducir para motos refleja un cambio en la movilidad de San Rafael, aunque también expone una preocupación creciente por la siniestralidad vial. En una entrevista con LV18, el director de la Oficina de Licencias de Conducir de la Municipalidad, Manuel Ernesto García Schneider, aseguró que el desafío no pasa únicamente por obtener el carnet, sino por la conducta de quienes circulan en la vía pública.
Más motos y exámenes cada vez más exigentes
Schneider explicó que el municipio ya aplica desde 2022 un sistema de evaluación práctica que ahora busca replicarse en otros centros emisores del país.
«La intención es implementar en todos los centros la pista que nosotros ya tenemos en San Rafael», señaló.
El examen incluye maniobras con el motor apagado, control de comandos, uso correcto del casco, slalom, giros, frenado y dominio integral del vehículo.
El funcionario remarcó que las capacitaciones a evaluadores e inspectores buscan unificar criterios y elevar el estándar de exigencia frente al incremento de aspirantes que eligen la moto como medio de transporte por su menor costo.

Manuel Ernesto García Schneider durante la entrevista en LV18 donde analizó la situación vial de San Rafael.
«La imprudencia es una forma de prepotencia»
Sin embargo, Schneider fue crítico al analizar el origen de los accidentes.
«La imprudencia es una forma de prepotencia que desgraciadamente la termina pagando el motociclista», afirmó.
A su entender, el principal problema no radica en la falta de habilidad para conducir, sino en el incumplimiento de las normas de tránsito, el exceso de velocidad y una pérdida del respeto por las reglas de convivencia.
«Las reglas de tránsito son el lenguaje común. Si la gente no las usa, la comunicación en la calle es incorrecta y eso aumenta el riesgo», sostuvo.
Educación vial y responsabilidad individual
Consultado sobre la posibilidad de otorgar licencias desde los 17 años, Schneider evitó respaldar la iniciativa y sostuvo que antes de ampliar el universo de conductores «hay que ordenar lo que ya está sucediendo».
En ese sentido, consideró positiva la enseñanza de educación vial en las escuelas, aunque insistió en que ninguna norma reemplaza la responsabilidad personal.
«Hay un momento en que alguien tiene que empezar a ejercer la autoridad sobre sí mismo», concluyó.






