La indemnización de Manaos finalmente fue pagada. La empresa depositó más de $1.500 millones a un trabajador de San Rafael, Mendoza, después de tres años de disputa judicial. El caso había comenzado con una desvinculación en 2018 por la que recibió apenas $236.000.
El desenlace pone el foco en una cifra extraordinaria para un conflicto laboral, pero también en cómo una disputa por registración, salarios y condiciones de trabajo terminó multiplicándose por efecto de los intereses.
De $236.000 a una cifra récord
El trabajador había ingresado a Manaos en 2013 como viajante de comercio y llegó a manejar una importante zona de distribución. La Justicia consideró acreditada la relación laboral y detectó irregularidades en la registración y en las condiciones del vínculo. Para sostener su reclamo, sus abogados presentaron unas 33.000 comunicaciones y 15.000 recibos y facturas.
En 2025, la Cámara Laboral de San Rafael reconoció más de $227 millones en distintos conceptos. Luego, la Suprema Corte de Justicia de Mendoza redujo el monto a $807.676.293,72, calculado a abril de 2025. Con los intereses acumulados hasta el pago, la cifra volvió a superar los $1.500 millones.
Manaos pagó, pero el caso deja un debate abierto
La empresa había intentado llevar la disputa a la Corte Suprema de la Nación, pero el recurso fue rechazado y la sentencia quedó en condiciones de ejecutarse. Finalmente, Manaos cumplió con el pago, cerrando en los hechos una batalla judicial que se extendió durante tres años.
Más allá del monto récord, el caso deja una discusión relevante: cuánto pueden modificar una condena laboral los intereses acumulados y qué consecuencias económicas puede generar una relación de trabajo cuya registración es cuestionada judicialmente.





