Marcos Rojo ya no es más jugador de Boca Juniors. A los 35 años, el ex capitán “Xeneize” y mundialista con la Selección Argentina acordó de manera formal la rescisión de su contrato, el cual tenía vigencia hasta diciembre de 2025. La desvinculación fue consensuada tras una conversación directa con Marcelo Delgado, último integrante en funciones del disuelto Consejo de Fútbol.
Aunque tenía aún cinco meses de contrato por delante, Rojo optó por renunciar a ese salario, cobrando únicamente hasta la fecha de su salida. Desde la dirigencia del club consideran que lo mejor era concretar su partida de inmediato. El defensor, que venía entrenando separado del resto del plantel junto a Marcelo Saracchi y Cristian Lema, ya no estaba en los planes del técnico Miguel Ángel Russo.
Si bien circularon versiones que apuntaban a una posible salida durante la gira del equipo por Estados Unidos, desde Boca lo negaron. Según trascendió, la decisión del jugador se terminó de definir luego del Mundial de Clubes. En ese torneo, Russo priorizó a Ayrton Costa, pese a los inconvenientes con su visa, por encima de Rojo, quien no fue tenido en cuenta en ningún momento.
La exclusión del ex Manchester United fue parte de una política más amplia dentro del club. Al ser consultado sobre los jugadores relegados, Russo fue claro: “Es una decisión del club. Por algo se llega a esa situación”, dando a entender que las razones iban más allá de lo deportivo. Esta postura terminó de acelerar la salida de Rojo, que ya se encontraba alejado del grupo principal desde hace tiempo.
Por otro lado, su nombre también apareció en una frustrada negociación con Estudiantes de La Plata. Boca había ofrecido una suma de 2.5 millones de dólares y el pase del defensor para hacerse con Santiago Ascacibar. Sin embargo, desde el club platense, comandado por Juan Sebastián Verón, rechazaron el trato. “Antes de volver, Marcos tiene que recomponer el vínculo con los hinchas”, advirtió el presidente del Pincha.





