La morosidad de los jubilados volvió a encender las alarmas. En apenas un año, la cantidad de adultos mayores con deudas impagas se triplicó y ya supera las 450.000 personas, reflejando el deterioro de los ingresos frente al aumento del costo de vida.
Un fenómeno que crece mes a mes
Los datos muestran un fuerte incremento de jubilados que no logran cumplir con los pagos de préstamos y tarjetas. Especialistas advierten que el crédito, utilizado para cubrir gastos cotidianos, terminó convirtiéndose en una carga difícil de sostener.
El impacto sobre los ingresos
Con haberes que pierden poder de compra, cada vez más jubilados recurren al financiamiento para afrontar medicamentos, alimentos y servicios. El resultado es un mayor nivel de endeudamiento y un riesgo creciente de exclusión financiera.
Un desafío económico y social
El aumento de la morosidad no solo afecta a quienes dejan de pagar, sino que también expone las dificultades estructurales que enfrenta este sector. Mientras el acceso al crédito se vuelve más limitado, miles de jubilados quedan atrapados en un círculo de deuda que compromete su calidad de vida.





